Disortografías Evolutivas (diagnóstico)

Bajo el término disortografía se incluyen aquellas dificultades de escritura que comprometen específicamente el aprendizaje y la automatización de los procesos responsables de la generación de una representación ortográfica apropiada para

la palabra hablada, las cuales pueden aparecer tanto de manera independiente, como en el marco más amplio de una dificultad de lectura, pues si la mayoría de los niños y niñas “disléxicos” son a la vez “disortográficos”, existe un gran número de disortográficos sin especiales dificultades en los procesos de lectura… Lo que habría que relacionar más con las diferentes características de la lectura y la escritura que con características de los propios sujetos (Manso y otros, 1996).
Aunque también suelen presentar dificultades en la planificación del mensaje (los textos que componen son de inferior calidad que los de sus compañeros) y en la construcción de la estructura sintáctica (suelen utilizar oraciones más cortas y con mayor número de errores gramaticales), el problema princi pal de los niños disortográficos se manifiesta en la elaboración o recuperación de la forma ortográfica de las palabras: sus problemas en la composición de textos serían consecuencia indirecta de aquél, dada la necesidad de haber automatizado los procesos básico s de escritura para dedicar recursos cognitivos a los procesos más complejos y de alto n ivel, tal y como ocurre con las dificultades de comprensión del niño disléxico.

Disortografías Grafo–Motrices Evolutivas
Hasta ahora hemos abordado los aspectos básicos de la escritura, sin embargo, la escritura se compone también de procesos práxico s, y es que para la ejecución de la “escritura a mano” (proceso que, por cierto, cada vez utilizan menos personas) son necesarias una serie de condiciones, que tienen que ver con la legibilidad y regularidad de la misma, sin las cuales dicho proceso se resiente de una manera importante. Esas condiciones pueden dividirse en dos grupos:

• Las que hacen referencia al dominio del trazado de las letras, tanto en lo que se refiere al tipo de letra, como al trazado específico de cada una de ellas.

• Las referidas a las habilidades motrices necesarias para realizar dicho trazado.

Algunos autores denominan a esta dificultad, disgrafía caligráfica o motriz, distinguiendo además en ellas, dos tipos:

  1. Disgrafía primaria o funcional: que sería cuando las dificultades en los aspectos práxicos de la escritura vienen condicionadas por factores externos al alumno, es decir, que tienen sus orígenes en un aprendizaje inadecuado de los procesos implicados.
  2. Disgrafía secundaria o sintomática: que sería la que tiene como origen trastornos psicomotores, neurológicos, perceptivos,… del propio sujeto.

Estas dificultades son especialmente importantes, y usuales, al comienzo de la enseñanza de los procesos de escritura porque la mayoría de los alumnos y alumnas que presentan disgrafías (si exceptuamos las disgrafías adquiridas) son de este tipo y casi siempre tienen relación con un inadecuado aprendizaje del dominio del espacio gráfico y de los diferentes trazos de que se componen las diferentes letras.

Es necesario señalar que estos aprendizajes como procedimientos automatizados que son, precisan de una enseñanza claramente individualizada, ya que cada alumno va a precisar una cantidad de práctica diferente en fu nción de su punto de partida y de sus habilidades motrices y espaciales, y no siempre el establecimiento educacional proporciona el nivel de práctica distribuida sufici ente para cada alumno en particular.

a) Dificultades gráficas: cuando alguien tiene que “escribir a mano” una condición necesaria es que tiene que dominar el trazado de las letras, cuya dificultad depende de tres variables: el tipo de letra (cursiva o script) los distintos trazos que componen cada letra, que como es lógico tienen dificultad diferente, y el formato de la escritura manuscrita (cuadrado, doble raya, raya, blanco, etc.).

Algunos expertos en el tema, creen que el tipo de letra o el formato de la escritura sean elementos determinantes en la aparición de las dificultades gráficas de la escritura, sino que piensan que las mismas se ven favorecidas por otros eventos, como son:

• Que muchos alumnos y alumnas aprenden en diferentes formatos gráficos, lo que les obliga a cambiar de referentes espaciales para trazar las diferentes letras, porque el profesor que les toca en ese momento piensa que las “dos rayas, cuadrados, una raya… son imprescindibles para apren der a escribir bien”; y todo ello, sin tener en cuenta el formato en el que el alumno estaba aprendiendo hasta ese momento.

• Que, a veces se cambia el tipo de letra (de cursiva a script o la inversa) en momentos en que el alumno todavía no domina suficientemente el tipo que estaba aprendiendo.

• Y que, en ocasiones, no se adopta ninguna secuencia para el aprendizaje de los diferentes trazos que componen las letras, con lo que se favorece la no automatización de los mismos, por parte de los alumnos.

En definitiva, se tiene la idea de que una buena parte de las dificultades gráficas de los alumnos y alumnas desaparecerían si en los centros educativos estuviera establecido, obligatoriamente, el cumplimiento para todos los profesores y profesoras, lo siguiente:

• Un formato de escritura (cuadrados, una raya, dos rayas, blanco, etc.) desde que se inician las actividades de “pre – escritura” hasta que haya terminado el aprendizaje inicial de la escritura y se haya automatizado el trazado de las diferentes letras. Es obvio, que dicha automatización no se produce, al menos, hasta tercero o cuarto año de la escolaridad obligatoria.

• Una secuencia concreta de aprendizaje de las letras, que impida la operación de “lagunas de aprendizaje” de los diferentes trazos que componen cada letra.

b) Dificultades motrices: el segundo tipo de condiciones que afecta a los aspectos práxicos de la escritura manuscrita es, sin lugar a dudas, que tiene que ver con las conductas motrices implicadas en la misma.

La conducta grafomotriz conlleva la puesta en marcha de habilidades motrices complejas que requieren un nivel elevado de entrenamiento para su realización correcta, y que tienen múltiples implicaciones con otras conductas motrices más básicas. Las que habitualmente se consideran como e senciales son:

• Tensión–distensión segmentaria del brazo–dedo. La primera habilidad motriz necesaria para la escritura es la capacidad para tensar y distender voluntariamente todos los músculos implicados desde el hombro hasta los dedos. Es evidente, que esta habilidad conlleva la coordinación dinámica manual, así como las siguientes. Prensión del útil de escritura en forma de pinza. Otra habilidad es la de tomar el útil de escritura en forma de pinza. Aunque la pinza más adecuada, y cómoda, resulta de la prensión del útil con los dedos pulgar, índice y anular, no es extraño encontrarnos con sujetos que no presentan dificultades grafomotrices y que usan como pinza la resultante entre dos de esos dedos.

• Presión voluntaria con el útil de escritura. La ejecución correcta de los movimientos necesarios para escribir a mano requiere igualmente el que el sujeto sea capaz de presionar voluntariamente con el útil de escritura.

• Direccionalidad y sentido del giro en la escritura. La habilidad grafomotriz más compleja es aquélla que requiere tener en cuenta la dirección de la escritura (de izquierda a derecha) y el sentido del giro (siniestrogiro) que es necesario implementar para una adecuada práctica de la misma.

Para finalizar estos aspectos, hemos de señalar tres cuestiones que nos parecen importantes: en primer lugar, que estas habilidades motrices están altamente condicionadas por el aprendizaje, de aquí la importancia que tiene el que sean entrenadas de manera previa al aprendizaje sistemático de la e scritura; en segundo lugar, que estas habilidades tienden a convertirse en automatismos motores, por lo que es necesario impedir que se establezcan mecanismos incorrectos (especialmente dextrógiros).

Entre las principales causas de las dificultades de ortografía encontramos:

• Hábitos defectuosos de estudio (muchos niños proceden de manera poco efectiva al estudiar palabras de ortografía dudosa, debido a la enseñanza inadecuada de esta materia y de la composición escrita).

• Falta de interés y actitudes favorables.

• Limitaciones en conocimientos básicos sobre fonéti ca y estructura de la palabra.

• Lenguaje deficiente, especialmente anomalías de pronunciación.

• Escritura lenta o ilegible.

• Defectos visuales.

• Discriminación auditiva insuficiente.

• Bajo rendimiento intelectual.

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