Dificultades de Aprendizajes DEA (trastorno)

Antecedentes históricos.

El estudio clínico de las dificultades del aprendizaje escolar se remonta a fines del siglo pasado, cuando aparecieron en Inglaterra y en Alemania las primeras publicaciones sobre trastornos para aprender a leer, efectuadas por oftalmólogos y neurólogos. En esa misma época se empezó a usar el término “dislexias”, aplicado al trastorno del aprendizaje de la lectura. En los EE.UU. fueron pioneras las publicaciones de Orton en 1925, sobre el origen neuropsicológico de las dislexias. Posteriormente en 1963, Kirk habría sido el primero en utilizar el término dificultades del aprendizaje (learningdisabiliies).
En algunos países de Latinoamérica, las primeras publicaciones clínicas sobre este tema fueron realizadas por Quirós (1959), y Azcoaga (1964), en Argentina; en Chile por Olea (1962) y Bravo (1968); y en Uruguay por Mendilaharsu (1972). Estas primeras publicaciones se centraron principalmente en

estudiar las alteraciones en el desarrollo de los procesos perceptivos visuales y psicomotores, vinculados con una disfunción cerebral, pues se presumía que los trastornos del aprendizaje se originaban en un déficit de ellos.
En las décadas posteriores, con el auge de las neurociencias y en especial de la neuropsicología y de la Psicología cognitiva, los estudios clínicos e investigaciones en este tema adquirieron una nueva orientación, asociando su origen con déficits específicos en el desarrollo del lenguaje y de algunos procesos cognitivos superiores, diferentes al déficit mental.

Definición.

Una definición conceptual completa de las Dificultades de Aprendizaje (DEA) y sobre la que existe un mayor consenso es la siguiente: “Las dificultades de aprendizaje son un término genérico que se refiere a un grupo heterogéneo de trastornos, manifestados por dificultades significativas en la adquisición y uso de la capacidad para entender, leer, escribir, razonar o para las matemáticas. Estos trastornos son intrínsecos al individuo, y presumiblemente debidos a una disfunción del sistema nervioso, pudiendo continuar a lo largo del proceso vital. Pueden manifestarse problemas en conductas de autorregulación e interacción social, pero estos hechos no constituyen por sí mismos una dificultad de aprendizaje. Aunque las dificultades de aprendizaje se pueden presentar concomitantemente con otras condiciones discapacitantes (por ejemplo déficit sensorial, retraso mental, trastornos emocionales severos) o con influencias extrínsecas (como diferencias culturales, instrucción insuficiente o inapropiada), no son el resultado de dichas condiciones o influencias” (NJCLD- Nacional JointCommitteeonLearningDisabilities- en 1988).
Si bien, hasta hoy, nos regimos por aquella definición establecida en 1988 y que se incorpora de igual forma en la definición expuesta en el DSM IV; es necesario ir contextualizando o “modernizando tanto los conceptos que utilizamos, como la definición.
Para ellos y hacia una reconceptualización del concepto de dificultades de aprendizaje se incorpora el concepto de Necesidades Educativas Especiales y para ello, debemos entender que todo niño, estrictamente hablando, presenta necesidades especiales y peculiares que definen su individualidad. Como maestros, debemos estar preparados, por tanto, para atender a tales diferencias y contribuir al logro de los fines generales de la educación en todos los educandos. Considerando como fin último, el desarrollo integral de cada uno como persona, en relación con otros, cualquiera sea su condición.
Consideramos estudiantes con necesidades educativas especiales no sólo a aquellos que presentan determinadas limitaciones para el aprendizaje, con carácter más o menos estable (necesidades educativas transitorias o necesidades educativas permanentes), sino también a todos aquellos que, de una manera puntual y por diferentes causas, pueden necesitar ayuda para regular o encausar de una manera normal su proceso de aprendizaje. Considerando como tal, aquel que precisa ayudas y recursos adicionales, ya sean humanos, materiales o pedagógicos, para conducir su proceso de desarrollo y aprendizaje, y contribuir al logro de los fines de la educación. Esto quiere decir que cualquier persona en diferentes edades y momentos de su educación, puede necesitar que lo apoyen para tener éxito escolar. Estas NEE pueden ser, como mencionamos anteriormente, por un tiempo determinado (transitorias) o durante todo el tiempo de permanencia en el sistema escolar (permanentes).
Si consideramos y partimos de la base, de que cada estudiante que se encuentra en nuestras aulas, presenta Necesidades Educativas Especiales, permitiéndonos ver a cada estudiante como un ser único y que presenta necesidades individuales y siendo nuestro deber sopesar ¿Crees que en relación a ese “paradigma” logramos incorporar un actuar de real inclusión en nuestras escuelas, siendo agentes activos de enseñanza y aprendizaje?

Características:
Mantener la expresión original “Dificultades en el Aprendizaje” parece una decisión más adecuada que su sustitución por otra, en éste momento, ya que es la más conocida, es la que habitualmente emplean los profesionales de la enseñanza, orientación y equipos multidisciplinarios, es la que progresivamente ha ido implantándose en los ámbitos académicos y de investigación de las Universidades, de modo que actualmente figura en la mayoría de los programas de formación de los titulados en Psicología y Psicopedagogía, es la que habitualmente se usa en las numerosas publicaciones, libros y artículos científicos sobre el tema, y, finalmente, es la que aparece en los documentos oficiales del Ministerio de Educación:

a) Las Dificultades en el Aprendizaje pueden darse a lo largo de la vida, mayoritariamente se presentan antes de la adolescencia e interfieren o impiden el logro de los aprendizajes.

b) Las personas con Dificultades en el Aprendizaje obtienen en los test de CI puntuaciones que (salvo excepciones) los sitúan entre el promedio (problemas escolares, bajo rendimiento escolar, dificultades específicas del aprendizaje y trastornos de déficit de atención con o sin hiperactividad) y el límite inferior (Discapacidad intelectual límite). Así mismo presentan índices también semejantes a los demás en el resto de las capacidades. No obstante, hay que señalar que como las dificultades suelen estar relacionados con el desarrollo del lenguaje (comprensión y expresión oral y escrita), estos alumnos, en general, realizan mejor las pruebas de ejecución no verbal.

c) Los alumnos que presentan dificultades en el aprendizaje, son niños que obtienen malas calificaciones. Se distraen con facilidad y tienen poca capacidad para prestar atención; Son hiperactivos o desatentos. Tratan de llamar la atención y juegan mucho. Presentan dificultad para entender instrucciones, no recuerdan lo que se les ha dicho. No aprenden a leer generalmente al mismo ritmo que el resto del curso, usualmente los niños con problemas de aprendizajes tienen serias dificultades con la lectura y el análisis de la misma. Al escribir omiten letras (dislexia), las matemáticas se vuelven un serio problema (discalculia), y tienen dificultades para pronunciar algunas palabras (dislalia). Presentan problemas de lateralidad, en donde les dificulta distinguir entre la izquierda y la derecha. Pierden sus pertenencias, no recuerdan en qué lugar las dejaron, olvidan materiales y tareas que deben traer. Presentan baja autoestima, desinterés por aprender, “enojo”, rebeldía o son poco tolerantes ante la frustración.

d) En base a la definición de Dificultades en el Aprendizaje, siendo ésta un término general que se refiere a un grupo de problemas, que pueden ser agrupados bajo las denominaciones de: Problemas escolares, bajo rendimiento escolar, dificultades específicas de aprendizaje, trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad y discapacidad intelectual límite. Que se manifiestan como dificultades. Debemos considerar que algunos de estos trastornos como el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad, la discapacidad intelectual límite y las dificultades específicas del aprendizaje son intrínsecos al alumno, debidos presumiblemente a una disfunción neurológica que provoca retrasos en el desarrollo de funciones psicológicas básicas para el aprendizaje, tales como la atención, la memoria de trabajo, el desarrollo de estrategias de aprendizaje, etc. Otros, en cambio, como los problemas escolares y el bajo rendimiento escolar pueden ser extrínsecos al alumno, es decir, debidos a factores socio-educativos y/o instruccionales, como inadecuación de pautas educativas familiares, prácticas instruccionales inapropiadas, déficit motivacional, etc. que interfirieren la adecuación necesaria del alumno a las exigencias de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

e) Las Dificultades en el Aprendizaje pueden ocurrir conjuntamente con otros trastornos (concomitantes), por ejemplo deficiencia sensorial, discapacidad intelectual, trastornos emocionales graves o con influencias extrínsecas, por ejemplo deprivación social y cultural.

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