Desarrollo De La Fluidez Y Velocidad Lectora

La fluidez velocidad lectora hacen referencia a la rapidez con que un sujeto interpreta un determinado texto. Leer de una manera eficaz (veloz y comprensivamente) es una competencia que ha sido, y es, un valor muy cotizado en nuestra escuela,

y ello, a pesar del avance de otros tipos de representación.
Es frecuente oír que llevar la atención del estudiante sobre la velocidad lectora (VL) suele acarrear una disminución de su comprensión del texto, pero es esta una afirmación que debe ser matizada, pues si bien los programas habituales de incremento de la misma hasta hace poco tiempo se centraban en actividades “mecánicas” desconectadas del sentido o significado del texto, en los últimos años, se ha ido confirmando la hipótesis de que la rapidez en la lectura esta en gran medida controlada por procesos superiores ligados a la comprensión, especialmente cuando el lector ha sobrepasado la primera fase de iniciación en lectura. Hoy día parece indiscutible que la velocidad lectora puede incrementarse en la medida en que el lector amplia un vocabulario visual que le permite el acceso directo (o global) al significado: su actividad de lectura es, fundamentalmente, entonces, de “reconocimiento” por la vía directa.
Solo cuando se encuentra con palabras o formulaciones poco familiares o cuando se produce una disonancia en la interpretación del texto, el lector recurre a una estrategia decodificadora y al repaso o revisión de lo leído. Así pues, la ecuación que explica un buen nivel de lectura aúna velocidad y comprensión.
Desde el punto de vista didáctico debemos tener muy claro que un aumento de la velocidad no puede conllevar la disminución de la comprensión del texto y, por tanto, las técnicas que empleemos deben llevar incorporados los controles necesarios para evitar esto. Cuando un lector experto lee, no lo hace a la misma velocidad cualquiera que sea el texto, de esta manera si hojea un periódico lo hará a mayor velocidad que si lee una fórmula matemática o química, o simplemente esta comprobando los números de la lotería primitiva.
Lo anterior nos lleva al planeamiento que hace FRY, que distingue 3 niveles en lectura con relación a la velocidad:

a) Lectura de entretenimiento. Es la empleada para la lectura diaria de revistas, libros y textos fáciles. Normalmente esta lectura se desarrolla a una velocidad de 250-500 palabras por minuto (p.p.m) y con nivel comprensivo del 70 %.

b) Lectura de estudio. Es la mas lenta y se emplea normalmente con materiales mas difíciles, exigiendo un alto nivel de esfuerzo y concentración y siendo su nivel comprensivo muy alto y su velocidad inferior a las 250 p.p.m.

c) Lectura superficial. Es la que utilizamos para explorar textos. Normalmente, su nivel de comprensión se haya alrededor del 50 % y su velocidad puede superar las 800 p.p.m.

Una vez que los estudiantes han automatizado las reglas de conversión que le permiten la lectura de palabras con facilidad (esto suele ocurrir al finalizar el primer ciclo), es necesario que los alumnos además de desarrollar estrategias de comprensión adecuadas aumenten de manera significativa la velocidad lectora. Tan importante, o mas, que la propia velocidad lectora es que los alumnos la conozcan y la aplique adecuadamente a la mente que se pretende con la lectura que se va a realizar, porque no se lee igual un periodo “en la búsqueda de una noticia” (lectura de exploración) que una novela o una noticia en el periodo (lectura de entretenimiento) que un texto de un área/ asignatura que sea nueva para nosotros (lectura de estudio).

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