Desarrollo de Glándulas en la Adolescencia (apunte)

Las reacciones emocionales del adolescente frente a los cambios físicos son tan importantes como los cambios mismos. La mayoría de los jóvenes se preocupan mucho por la imagen corporal que muestran

al mundo: atractivo físico, constitución física, peso y ritmo del propio desarrollo. Todos estos cambios coinciden con la educación media, la cual abarca desde los 14 a los 16 años aproximadamente. Es durante esta etapa cuando, en ocasiones, se producen enfrentamientos entre profesores y adolescentes, esto es generalmente cuando el profesor no es capaz de diferenciar que las reacciones del alumno no son hacia él, sino a lo que su persona representa, es decir, el mundo adulto. Es en este momento, cuando el alumno vive un intenso proceso de cambio intelectual-afectivo que genera en él una cierta tensión, sin embargo, la mayoría de los adolescentes realizan una adaptación razonable, superando la tensión y los conflictos de manera satisfactoria. Es necesario para el profesor que interactúa con adolescentes, tener presente ciertos conceptos de la biología que participan tanto en los procesos de desarrollo físico como en la maduración sexual de sus alumnos, ya que atendiendo a estos aspectos, rasgos y conductas que presentan los adolescentes, el docente puede ampliar su modelo de comprensión de los comportamientos que observa a diario en sus alumnos, y con ello orientarlos adecuadamente, para poder enfrentar de manera satisfactoria esta nueva experiencia.

Los Terremotos Glandulares:
En medio de nuestro torrente sanguíneo circulan sustancias bioquímicas denominadas hormonas, palabra derivada del griego que significa «yo excito», que comienzan a provocar verdaderas revoluciones al organismo en la adolescencia temprana. Estas sustancias, elaboradas por las glándulas endocrinas, bañan cada célula del cuerpo, actuando como un sistema de comunicación interno, ordenando a las diferentes células qué hacer y cuándo actuar. Por su importancia decisiva en la sexualidad humana, abordaremos tres glándulas en especial: la hipofisiaria, las gónadas y las adrenales. También se hará un breve tratado sobre la hipófisis y su función reguladora de las secreciones.

a) Glándula hipofisiaria
Es una glándula pequeña y lobular (pesa menos de un gramo) localizada en la base del cerebro. Está funcionalmente dividida en dos lóbulos (anterior o adenohipofisis y posteriro o neurohipofisis) y trabaja de manera incansable produciendo diferentes hormonas. Principalmente las hormonas de la adenohipofisis tienen una participación decisiva en el control de otras glándulas estas son :

· Hormona del crecimiento humano (HGH): afecta al crecimiento y al funcionamiento del esqueleto. Un pequeño exceso causa gigantismo; una leve deficiencia provoca enanismo.

· Hormonas gonadotrópicas: se denominan así porque influyen en las gónadas o glándulas sexuales. La hormona estimulante de los folículos Hormona Folículo Estimulante (FSH), en la mujer, estimula el crecimiento y maduración del folículo y favorece el tropismo del ovario. La hormona luteinizante (HL), induce la formación y secreción de estrógenos para liberar el óvulo (ovulación). En el caso del hombre, la hormona luteinizante (HL), controla la producción y liberación de hormonas masculinas en los testículos, mientras que la hormona estimulante de los folículos (FSH), estimula las células germinales (espermatogonias) de los túbulos seminíferos para su diferenciación en espermatozoides.

· Prolactina, la cual estimula la secreción de leche por parte de las glándulas mamarias del pecho.

b) Gónadas, o glándulas sexuales
Segregan una cierta cantidad de hormonas sexuales. Los ovarios en la mujer, segregan un grupo de hormonas conocidas en conjunto como estrógenos (significa «que produce un deseo loco»), que estimulan el crecimiento y desarrollo de las características sexuales femeninas tales como el crecimiento del seno, el vello púbico y la distribución de la grasa corporal. Estas hormonas también mantienen el tamaño y funcionamiento normal y revestimiento del útero y la vagina. Además, los estrógenos mantienen el funcionamiento y las condiciones normales de las membranas mucosas orales y nasales, controla el crecimiento del tejido capilar del pecho, influye en las contracciones uterinas normales y desarrolla y mantiene la salud física y mental de muchas formas. Algunos estudios (MacCary y MacCary, 1982) han mostrado que los estrógenos influyen sobre la sensibilidad olfativa, que alcanza su máximo nivel sanguíneo a mediados de los periodos menstruales. La segunda hormona femenina, la progesterona, se produce en los ovarios por la formación del denominado cuerpo lúteo (significa «cuerpo o moco amarillo» y corresponde al conjunto de células que acompañan alovocito antes de ser ovulado y que quedan dentro del ovario) en torno a los 12 o 13 días después de la ovulación. Si el óvulo no ha sido fecundado, el cuerpo lúteo involuciona y la producción de progesterona cesa hasta que se produzca otra ovulación en el siguiente ciclo. Si el óvulo es fecundado, el cuerpo lúteo sigue produciendo esta hormona en gran cantidad para preparar el endometrio del útero con la finalidad de recibir dicho cigoto. Posteriormente, con la aparición de la placenta, ésta sigue produciendo estrógenos y progesterona durante el resto del embarazo. Esta última hormona es extremadamente importante ya que controla la duración de los períodos menstruales, evita las contracciones prematuras y estimula el pecho materno haciéndolo crecer en tamaño; en las mujeres no embarazadas mantiene firme el tejido del seno, reduce la tensión premenstrual, la posibilidad de una menstruación dolorosa y otros problemas ginecológicos (Macari y MacCary, 1982). En el caso de los varones, los testículos comienzan la producción de andrógenos u hormonas sexuales masculinas, una de ellas, la testosterona, es responsable de la conducta sexual además del desarrollo y la presencia de las características sexuales secundarias masculinas incluyendo el pelo facial y corporal, el cambio de voz, el desarrollo muscular, óseo y del desarrollo de otros órganos sexuales masculinos (las vesículas seminales, la próstata, el epidídimo, el pene y el escroto). La testosterona también se produce en las glándulas suprarrenales de hombres y mujeres, siendo en éstas, en parte, la responsable de la conducta sexual femenina.
Antes de la pubertad, los estrógenos y andrógenos se encuentran tanto en hombres como en mujeres pero en cantidades insuficientes como para inducir funcionamiento gonadal. Cuando los ovarios maduran, la producción de estrógenos ováricos incrementa drásticamente y comienza observarse una variación cíclica de concentración en el torrente sanguíneo durante la duración del ciclo menstrual, mientras tanto, el nivel de andrógeno aumenta sólo levemente. En cambio cuando maduran los testículos en el hombre, la producción de testosterona aumenta drásticamente y los niveles de estrógenos aumenta levemente.
La proporción en los niveles hormonales masculinos y femeninos, es en cierta medida, la responsable del desarrollo de las características exteriores masculinas y femeninas. Por ejemplo, una mujer con exceso de andrógenos puede desarrollar bigote o pelo en el cuerpo, desarrollar una musculatura y una constitución masculina, un clítoris agrandado, o tener otras características masculinizadas. Un hombre con exceso de estrógenos o con una deficiencia en andrógenos puede mostrar una menor potencia o impulso sexual y un agrandamiento de los pechos.

c) Glándulas adrenales
Están localizadas justo encima de los riñones. En la mujer, éstas producen andrógenos en niveles bajos, y en el hombre segregan estrógenos en cantidades menores, aparentemente como un mecanismo de equilibrio en su funcionamiento general.

El hipotálamo:
Es una pequeña área cerebral del tamaño de una arveja. En conjunto con el sistema límbico es el centro del control motivacional y emocional del cerebro, regulando funciones tales como comer, beber, producción hormonal, los ciclos de la menstruación, lactancia, respuesta y conducta sexual; contiene los centros del placer y del dolor relacionados con la respuesta sexual. La estimulación eléctrica del hipotálamo produce pensamientos y sentimientos sexuales; por ejemplo en experimentos hechos en ratas macho se produjo interés y acto sexual extraordinarios. En los hombres, además participa en el proceso de la espermatogénesis (desarrollo de espermatozoides en los testículos), haciendo el papel de termostato en los niveles requeridos de testorena, aumentando o disminuyendo su producción según se requiera.
Otra hormona llamada inhibina, baja la producción de esperma. Con el descubrimiento de la inhibina, los investigadores han mostrado un interés considerable a la posibilidad de usarla como un anticonceptivo masculino.
El hipotálamo también cumple una función reguladora de la producción de estrógenos en la mujer. La diferencia fundamental entre los sistemas hormonales masculinos y femeninos, es que el nivel de testosterona en el hombre es bastante constante, mientras que la secreción de estrógenos y progesterona en las mujeres es cíclica, variando con las diferentes etapas del ciclo menstrual.

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