Delimitación de las Dificultades de Aprendizaje de la Matemática

en la Etapa de 6 a 12 años:
En este período, ya es posible distinguir con más

precisión la forma en que se da la intervención psicopedagógica, a partir de lo cual podemos apreciar los siguientes tipos de evaluación.

a) Evaluación inicial
Según el conocimiento constructivista, la mochila de conocimientos que carga el niño es muy importante para la adquisición de los nuevos aprendizajes que se irán descubriendo poco a poco. Sin embargo, todo educador sabe lo difícil que es determinar cuáles son los conocimientos previos de un alumno, más aún cuando se quiere llegar a un nivel general y a partir de estos conocimientos generar otros nuevos.
Los conceptos matemáticos están construidos de manera que todos están relacionados entre sí en diversos sentidos, sea como dependencia estricta o como aplicación. Por ejemplo, sabemos que para comprender el desarrollo de las operaciones aritméticas en el conjunto de los racionales, es necesario haber comprendido antes, el desarrollo aritmético en el conjunto de los enteros y el conjunto de los números naturales.
Para que sea consistente, la evaluación inicial debe estar basada en una observación cuidadosa de ciertos aspectos que se consideren esenciales para ir desarrollando el trabajo; por eso es que los trabajos deben ser pocos, pero bien escogidos.

b) Evaluación de seguimiento
Este tipo de evaluación debe permitir identificar los contenidos que presentan dificultades, para que así el educador reconstruya la secuencia prevista de aprendizajes. Los métodos que se utilicen deben considerar las características de los alumnos y a la vez, deben ser coherentes con la forma de enseñar que tenga el educador.
Sabemos además, que esta evaluación debe considerar la edad de los educandos y los aprendizajes previos que éstos posean, porque si se evalúa a un alumno con una prueba escrita y éste recién comienza el proceso lecto-escritor, no tendrá el mismo resultado que si es evaluado de forma oral o con material concreto.
Así también, se hace necesaria la realización de una evaluación que considere las percepciones, el tipo de inteligencia, la estrategia que el educando tenga para aprender, etc.
La observación implica mirar cómo hacen el trabajo, escuchar qué preguntas hacen, ver cómo defienden sus ideas, cómo se comunican con los compañeros y las compañeras durante el trabajo en grupo, entrevistándolos para aclarar dudas puntuales.
En cuanto a la revisión del trabajo hecho, para muchos educadores su producción queda en constancia a través de la expresión oral y las actividades manipulativas, las cuales proporcionan mucha información. También es importante considerar una revisión global y un análisis más detallado de cada uno de los puntos o ejercicio que antes se haya escogido como significativo.
La comunicación al alumnado, de los resultados de las evaluaciones, se realiza de manera informal y enfocándola positivamente, haciéndole ver en qué ha avanzado y no en lo que no sabe. La valoración de su esfuerzo le ayuda moralmente, y los resultados conseguidos, le dan la capacidad de llegar a dirigir su propio aprendizaje usando aquellos conocimientos que domina.

c) Evaluación de conceptos
Una aspecto fundamental de los conocimientos matemáticos, se refiere al aprendizaje y comprensión de los Conceptos Matemáticos, los cuales no se adquieren de una vez, más bien se aprenden a medida que el alumno va comprendiendo y adaptándose a su momento evolutivo y al trabajo realizado; así la progresión de un concepto va unida a su campo de aplicación y a las relaciones que se puedan establecer con otros conceptos.
Para evaluar el grado de comprensión de un concepto, hay que ver si el alumno es capaz de:

· Identificar el concepto a partir de ejemplos concretos donde algunos sean correctos y otros incorrectos.

· Dar ejemplos correctos e incorrectos de un concepto.

· Usar modelos, dibujos, diagramas o símbolos para expresar un concepto.

· Reconocer un concepto a partir de una representación dada.

· Identificar algunas propiedades del concepto.

· Reconocer diferentes interpretaciones de un concepto.

· Comparar y contrastar conceptos.

· Definir el concepto a partir de la enumeración de partes y propiedades que le caractericen.

d) Evaluación de procedimientos
El conocimiento de los procedimientos se mide por su grado de aplicación, pero también por la capacidad de adaptarlo a situaciones nuevas. Como no se puede separar de los conceptos, a veces su evaluación resulta difícil.
El grado de conocimiento se puede determinar según lo que el escolar es capaz de hacer, por ejemplo:

· Saber cuándo hay que usar un procedimiento

· Saber utilizar un procedimiento de manera correcta y eficaz

· Reconocer si un procedimiento es correcto o incorrecto de manera empírica

· Explicar las razones de los diversos pasos de un procedimiento

· Adaptar o modificar un procedimiento conocido

· Inventar un procedimiento nuevo

e) Evaluación de actitudes, valores y normas
La observación es la mejor manera de recoger información de la vida del estudiante. Allí se pueden analizar la confianza que tienen en el uso de las matemáticas para resolver situaciones cotidianas, su interés por hacer matemáticas, su autonomía en el trabajo, la tendencia a interrogarse y contrastar la información recibida, y la perseverancia y flexibilidad en la aplicación de sus ideas.

f) Evaluación del curso
Para realizar esta evaluación es necesario que el educador fije los objetivos, los cuales se espera que se traduzcan en capacidades desarrolladas en el alumnado, pero esta evaluación sólo puede ser utilizada como referencia.
En el caso de las pruebas especiales al finalizar un curso, nos dará más información una prueba donde el escolar tenga que demostrar su grado de autonomía y su capacidad para aplicar lo que sabe, y así poder decidir su calificación, antes que una medición de conocimientos.

g) Evaluación de ciclo
El marco de referencia de la evaluación de ciclo está dado por los objetivos intermedios o referenciales fijados en el proyecto curricular del establecimiento educativo. Recordemos que no se trata de una elección de objetivos terminales sino de la continuidad de la secuencia, ya que ésta conduce a dichos objetivos.
La determinación de si un estudiante ha adquirido las capacidades básicas durante el año escolar se debe hacer con una visión global, entregando mayor valoración a la evaluación de procesos; si hay dudas sobre si el alumno domina o no un conocimiento, es necesario ofrecer al alumno situaciones concretas de modo de asegurar la permanencia o continuidad del curso escolar.

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