Currículum Explícito Implícito y Nulo

A continuación comparto un artículo que aborda un tipo de Currículum que muchas veces desconocemos o no le damos la importancia para fomentar de buena manera el proceso de enseñanza-aprndiczje de los estudiantes.

Eisner (,1979) desarrolla la conceptualización de los tres tipo de currículum “que toda escuela enseña” (p. 74): los currículum explícito, implícito y nulo.

– El currículum explícito: está constituido por todo aquello que la escuela ofrece a través de “ciertos propósitos explícitos y públicos” (p. 74). El está representado por el programa de estudios en donde una serie de asignaturas que deben ser enseñadas son establecidas, a los cuales se agregan objetivos específicos y conductas terminales. Por lo general, sólo académicos y especialistas participan en la selección y organización de los contenidos, en la elaboración de los programas específicos.

A primera vista, los programas parecen cubrir el conjunto de los conocimientos científicos y culturales, pero un análisis en profundidad nos muestra que hay disciplinas ausentes o que en ciertas asignaturas los contenidos son cuidadosamente seleccionados de un amplio espectro de conocimientos disponibles; así, por ejemplo, el programa de historia en la educación secundaria generalmente selecciona y privilegia la historia política, dejando de lado importantes tópicos, tales como la historia del arte, de las ideas, historia social, económica …

Pero, ¿es realmente el programa de estudios, explícito, todo lo que la escuela entrega, ofrece?. La respuesta es un NO categórico.

– El Currículum implícito

Eisner (1 979) sostiene que la escuela socializa a los niños en un conjunto de expectativas que “son profundamente más poderosas, de larga duración que aquello intencionalmente enseñado o de aquello que el currículum explícito de la escuela públicamente plantea”. (P. 75). De hecho, al interior de la escuela hay un sistema de roles, de expectativas, de funciones, cuya internalización y ejercicio por parte de los alumnos conllevan efectos de larga duración. Todo este proceso genera el currículum implícito, como lo denomina Eisner (1979) u Oculto, como lo denominan Hargreaves (15) (1982), Sarason (16) (1971), Jackson (17) (1968), entre otros.

La escuela en su funcionamiento diario utiliza un sistema de premios y castigos, ella los distribuye, y los impactos que produce en los alumnos son altamente significativos y perdurables. Un premio siempre es bueno y nuestra naturaleza humana los hace necesarios, son una fuente de motivación, de emulación, de superación. El desarrollo equilibrado de la personalidad de un individuo necesita de ellos.

En la sala de clases el uso que el profesor hace de los premios, y los castigos puede lograr que un alumno o bien se hunda y frustre, o bien surja y adquiera confianza en sí mismo; las investigaciones de Gage y Berliner (1975) (18), son en este sentido reveladoras; la responsabilidad de¡ profesor adquiere, a partir de estas verificaciones, mayores dimensiones. La administración equilibrada y equitativa por parte de¡ profesor de premios y castigos constituye por lo tanto, -una tarea cuidadosa y frágil. La relación de la conducta del profesor y el curriculum implícito se hace aquí patente y clara.

La recompensa cristaliza roles y expectativas en los alumnos.

El espíritu de iniciativa es una de ellas. La escuela crea instancias que le permiten a lo alumnos definir sus propias metas y determina los medios, que fuego de evaluar la situación, le permitirán llevarlas a cabo; algunos colegios incentivan, a través del currículum implícito, ésta expectativa. En Estados Unidos, los países de Europa occidental industrial y Japón, este factor esta siempre presente en la escuela. (En este sentido la escuela, como institución social, se impregna de los valores que la sociedad posee. Sin embargo, según muchos educadores, la educación latinoamericana carece o está muy lejos de incentivar el espíritu de iniciativa, por tanto este factor debiera incluirse en el currículum nulo).

Otro elemento del Currículum Implícito es la sumisión o la obediencia. Una de las primeras cosas que el estudiante aprende, y generalmente lo continúa durante toda su escolaridad, es responder adecuadamente a aquello que el profesor quiere o espera. De esta manera el alumno estudia al profesor, utilizando el método de observación directa, hasta conocer cuáles son sus reacciones, sus debilidades, su capacidad, su autoridad. Los alumnos aprenden a graduar su esfuerzo para lograr una nota por una parte, y su conducta para lograr la atención y las recompensas y premios del profesor por otra; toda esta situación genera en el educando formas sumisas de conductas.

De esta manera la escuela busca modificar la conducta del estudiante, a través de la aceptación por parte de éste de propósitos que él no ha formulado y que no tienen ningún significado intrínseco para él (como sería el caso de responder al llamado de la vocación personal).

La cristalización de la sumisión se logra, través de procedimientos tan simples como:
– que los estudiantes no deben hablar a menos que el profesor así lo ordene.
– todas las actividades dentro del curso deben ser determinadas por el profesor.
– la escuela es una organización jerárquica con una autoridad que da órdenes, dirige en la cúpula y que el resto de la comunidad obedece y ejecuta. La comunicación es vertical.

¿Qué puede enseñar un sistema tal a una persona que debe permanecer 12 años de su vida -su niñez y su adolescencia- inmerso allí? Estas “lecciones” entregadas diariamente por el ambiente escolar o “cultura de la escolar son, sin duda, unas de las más importantes que los estudiantes aprenden.

Por otra parte, este tipo de currículum implícito es “propedéutico” de ciertas formas de vida laboral adulta que suponen que:

– muchos niños no tendrán en su vida adulta trabajos que sean intrínsicamente interesantes;
– muchos trabajos no permiten a la persona la oportunidad de definir sus propias metas;
– muchos trabajos dependen del uso de la motivación extrínseca para sostener el interés (premios, gratificaciones, aguinaldos);
– muchos trabajos dependen de la rutina (la escuela enseña, a través de su currículum implícito, a acostumbrarse a ella).

Se puede colegir así, que esta escuela entrega para ese mundo del trabajo, personas con una formación y una disposición funcional para asumir los mecánicos y rutinarios roles que ofrece una importante área del mundo laboral.

Otro elemento del Currículum Implícito es la competencia. La escuela puede engendrar y desarrollar este espíritu. ¿Cómo?, a través por ejemplo de la competición deportiva, ésta promueve la necesidad de ganar, batiendo a otra persona o equipo. El corolario es simple: uno tiene éxito sólo si otro pierde, los triunfos son a costa de los que van “quedando en el camino”. Esta mentalidad se hace presente, después, en la vida universitaria y en la vida del trabajo más tarde.

También constituye parte de este Currículum, lo que Eisner (1974) llama “impacto del tiempo” sobre la percepción que los estudiantes tienen de aquello que es importante en la escuela. Esto se puede comprobar en la relación tiempo y contenido establecida en el diseño de los programas escolares: cuántas asignaturas y cuánto tiempo. Los estudiantes aprenden a conocer el código valórico que está implícito en la escuela. Una de estas concreciones está en el uso y ubicación del tiempo. Un ejemplo de esto es la asignatura de arte: esta posee poco tiempo y es usualmente ubicada en la tarde.

¿Cómo el estudiante percibe esto?: para él, el arte será algo así como una forma de juego de la que no puede ocuparse sino después que el trabajo educativo real ha terminado; así, en la mañana los estudiantes están “frescos” y ellos pueden trabajar y encarar lúcidamente las matemáticas y las demás ciencias; por la tarde, el arte puede ser utilizado como una recompensa, como un descanso, luego de las exigencias a las que ha sido sometido el intelecto en la mañana.

La idea implícita aquí es que el arte está relacionado con los sentimientos, con lo afectivo, mientras que la lectura y las ciencias están relacionadas con el pensamiento y la reflexión, con lo intelectual. Esta forma parte de una creencia intelectual que separa acientíficamente cognición y afecto (basados en los primeros trabajos de Bloom en 1956, cuando diseñó su taxonomía) y cuyos resultados son hoy motivo de agudas polémicas y críticas.

El educador inglés HARGREAVES sostiene que otro elemento básico de Currículum Implícito es aquello que el llama el “asalto a 1 dignidad del alumno” (1982), éste sostiene que el alumno es agredido constantemente por quienes tienen la tarea de educarlo. El se convierte en objeto de sarcasmos, ironías. Sus fallas son sobredimensionadas y sus aciertos ignorados. Todo esto fecunda una contracultura que genera en los estudiantes la necesidad de formar parte de grupos de pares en donde él sea aceptado como persona, sea considerado y encuentre un respaldo y una seguridad que a veces ni la escuela ni la familia le otorgan. Este “asalto a la dignidad personal” explica también la agresividad de algunos alumnos, su “desorden” y su “desquite” del establecimiento cuando termina su escolaridad a través de actos llamados “vandálicos”. Sería bueno alguna vez reflexionar con respecto a estas actitudes y evaluar la parte de responsabilidad que tiene este elemento del Currículum Implícito en la germinación de ciertos grados de violencia en el alumno.

– El Currículum Nulo.
Este currículum esta formado por aquello que “la escuela no enseña” (Eisner, 1979, p. 83). Eisner sostiene que aquello que la escuela no enseña “puede ser tanto o más importante que aquello que enseña”. (p. 83).

El Currículum nulo tiene según Eisner (1979) dos dimensiones:
1) los procesos intelectuales que la escuela deja de lado, y
2) los contenidos o asignaturas que están ausentes en el currículum explícito. (p. 83).

1. El Currículum Nulo desde el punto de vista de procesos intelectuales omitidos:

Desde el punto de vista de los procesos cognitivos que el currículum explícito incorpora o no, hay una serie de supuestos, cuya validez científica es cuestionable. Estos “statements” sostienen que la cognición es diferente al afecto, que el afecto es diferente a la actividad motriz, y que la actividad motriz es diferente a la cognición. Estos tres elementos constituyen subsistemas que interactúan y son interdependientes, pero cada uno tiene una autonomía y un campo específico en la actividad mental.

La cognición es identificada con pensamiento y reflexión, el afecto, con los sentimientos y la motricidad con la actividad física, el desarrollo de destrezas. Esta conceptualización tiende a ser reificada, y de esta manera asumida como certeza. La raíz de este malentendido tan nefasto para los alumnos (porque los desintegra) es el producto del uso y abuso de las llamadas taxonomías que sirven de base a la formulación de los objetivos conductuales.

Eisner (1979) sostiene que el concepto cognición ha sido deformado, porque en su significación original identifica al “proceso a través del cuál el organismo llega a ser consciente de su medio ambiente” (p. 84) es decir, el proceso permanente y dinámico de la interacción, organismo medio ambiente, en donde se producen los fenómenos de adaptación, ajuste y las transformaciones, tanto del organismo como del medio, frutos de esta interacción. De lo anterior se deduce que los programas escolares, el currículum explícito de la escuela, enfatiza y da espacio a una concepción restringida del intelecto. Se llega a identificar cognición con pensamiento, y hay aquí otro error, porque no todo el pensamiento es mediatizado por números o palabras.

Según Eisner (1979) “muchos de los más productivos modos de pensamiento son no verbales y no lógicos” (p. 84) y usan formas de concepción y expresión que exceden el pensamiento discursivo; la pintura, la escultura, las metáforas son ejemplos de lo afirmado.

Desde la perspectiva de la fisiología celebral, investigaciones han demostrado que cada uno de los dos hemisferios cumplen funciones específicas, y están por lo tanto, especializadas. Estas funciones pueden atrofiarse o reforzarse con su “uso o desuso” (Eisner p. 84). Así, mientras en el hemisferio izquierdo está localizado el lenguaje, en el hemisferio derecho están localizados los procesos visuales, el pensamiento metafórico y poético, como también la intuición.

De esta manera podemos evaluar el impacto que el diseño curricular puede provocaran la formación equilibrada e integrada de la persona de los alumnos.

2. El Currículum Nulo desde el punto de vista de contenidos omitidos.

Durante el proceso de selección de los contenidos y disciplinas del Currículum Explícito, las omisiones no son producto del azar, o el desconocimiento de quienes participan en su elaboración, sino el producto de una decisión tomada consciente y responsablemente.

Las motivaciones que guían a quienes tienen la tarea del diseño del currículum explícito y de la selección de ciertas áreas del conocimiento dentro de una amplia gama de posibilidades, se fundamentan en principios de carácter filosófico, político, ideológico, económico, religioso. Las asignaturas y los contenidos de éstas tienen distintos enfoques y énfasis a partir de las cosmovisiones que inspiran a las sociedades específicas a las que sirve el sistema educativo y a quienes tienen la responsabilidad de administrarlo. La educación comparada ha demostrado por ejemplo, las diferencias de contenidos valóricos entre los sistemas educacionales occidentales de cultura cristiana y aquellos sistemas educacionales de cultura islámica.

El currículum nulo explica también la relación e interacción entre sistema educativo -dentro de él, el currículum explícito, con el medio ambiente ¿Hasta qué punto el programa de estudios incorpora o integra el medio ambiente o lo deja de lado?. ¿Por qué un programa de estudios no incorpora la -ecología, o el análisis critico de los medios de comunicación?.

Si se analiza someramente un programa normal de estudio, se verá que están ausentes áreas del conocimiento que poseen un alto grado de interés e importancia. El cine, el teatro, la danza, la antropología, la ecología, el periodismo, están ausentes del¡ currículum explícito, y por lo tanto forman parte del currículum nulo.

En educación, y muy especialmente en la elaboración de los currículum, no existe la inocencia.

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