Concepción Evolucionista del sistema Nervioso (apunte)

Desde esta perspectiva, es en la psicología general donde debemos buscar su más importante contribución al clima

intelectual, origen de la primera demostración específica de la localización cortical de la función sensoriomotora.
La obra de Bain marca un punto decisivo en la historia de la psicología asociacionista. Antes de Bain, el compromiso de los asociacionistas con la experiencia como la fuente primaria y única de conocimiento, los llevó a descuidar el movimiento y la acción a favor del análisis de la sensación.
Bain, inspirándose en exceso en Müller, aportó la nueva fisiología del movimiento en conjunción con una explicación asociacionista de la mente.
Young (1970) ha resumido el punto de vista de Bain, de la siguiente manera.

La acción es una propiedad más íntima e inseparable de nuestra constitución que cualquiera de nuestras sensaciones, y de hecho, entra como parte componente en cada uno de nuestros sentidos, dándoles el carácter de compuestos…» (Bain, 1868).
Los movimientos espontáneos son un rasgo de la actividad nerviosa precedente e independiente de las sensaciones. Bain define la volición o voluntad, como un compuesto de movimientos espontáneos y sentimientos.
La coordinación de los impulsos motores en determinados movimientos propositivos resulta de la asociación de las ideas con ellos.
Dentro de la psicología asociacionista hubo ideas revolucionarias que, junto a las concepciones evolucionistas de Spencer, allanaron el camino que conduciría a la posterior psicología funcionalista de la conducta adaptativa.
Impresionado, como todos sus antecesores, por la ausencia de irritabilidad mostrada por el córtex cuando era pinchado o cortado, Bain aceptó la distinción tradicional «entre los hemisferios y el conjunto de los ganglios (agrupación de cuerpos neuronales y prolongaciones nerviosas) y centros situados entre ellos». Cualquiera que fuera la función del cerebro, estaba claro para Bain que no podía ser sensoriomotora.
Mientras Bain había unido el movimiento a las sensaciones del asociacionismo, llegando al primer resumen completo del punto de vista asociacionista sensoriomotor, Spencer llegó incluso más lejos y fundamentó la psicología en la biología evolucionista.
En particular, Spencer puso de relieve tres principios evolucionistas básicos que transformaron su visión previa sobre la mente y el cerebro, en otra en la que las localizaciones corticales de las funciones eran un simple corolario lógico. Así lo hizo, apoyándose en el trabajo de Hughlings Jackson sobre la concepción evolucionista del sistema nervioso y la extensión de la hipótesis organizacional sensoriomotora al cerebro.
Mientras Bain había unido el movimiento a las sensaciones del asociacionismo, llegando al primer resumen completo del punto de vista asociacionista sensoriomotor, Spencer llegó incluso más lejos y fundamentó la psicología en la biología evolucionista.
Ciertamente, muy temprano, hacia 1846, antes de desarrollar su escepticismo hacia la frenología que le conduciría al abandono del proyecto, Spencer, había diseñado un cefalógrafo con el propósito de conseguir medidas craneales más fiables.
En particular, Spencer puso de relieve tres principios evolucionistas básicos que transformaron su visión previa sobre la mente y el cerebro, en otra en la que las localizaciones corticales de las funciones eran un simple corolario lógico. Así lo hizo, apoyándose en el trabajo de Hughlings Jackson sobre la concepción evolucionista del sistema nervioso y la extensión de la hipótesis organizacional sensoriomotora al cerebro.
Los principios claves de Spencer son: adaptación, continuidad y desarrollo.
Como Gall, Spencer veía la psicología como una ciencia biológica de adaptación.
«Todas aquellas actividades, corporales y mentales, que constituyen nuestra idea ordinaria de la vida… como aquellos procesos de desarrollo por medio de los cuales el organismo es conducido a una aptitud general para aquellas actividades» consisten simplemente en «el continuo ajuste de las relaciones internas a las relaciones externas».
En realidad, para Spencer los fenómenos mentales son definidos como adaptaciones, «incidentes de la correspondencia entre el organismo y su entorno»; Junto a la adaptación, la continuidad y el desarrollo, eran las ideas centrales de Spencer.
El desarrollo consiste en un cambio desde la homogeneidad a la heterogeneidad, desde la relativa unidad e indivisibilidad a la diferenciación y la complejidad.
Por lo cual, es imprescindible aclarar que el enfrentarse a estos conocimientos, pone de manifiesto que la relación cerebro- mente es, aparte de complejo, sin dudas muy importante para los educadores que día a día se ven enfrentados a esa diversidad y complejidad en las aulas o salas de clases.

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