Concepción de la Reforma Educacional

Como ya se ha mencionado, la reforma es un cambio que se empieza a generar en Chile a partir de los años 90, con el fin de mejorar el sistema educativo, basándose en una educación de calidad y equidad para todos los alumnos, incorporando a todos los

agentes del sistema escolar.
En este contexto, dentro de las definiciones más específicas, el Sr. Ministro de Educación, Don José Pablo Arellano, en el discurso de inauguración del año escolar 1998, puntualizó que la Reforma Educacional, tiene cuatro áreas:

  • Reforma curricular, es decir, saberes y competencias para hoy y el futuro, y nuevos modelos de aprender y enseñar.
  • Renovación pedagógica; apoyada con más y mejores materiales y recursos.

  • Desarrollo profesional de los docentes; que significa apoyo y estímulos para los educadores, actores principales del proceso.

  • Jornada escolar completa, o más tiempo para el aprendizaje.

La política educacional plasmada en el proceso de reforma, tiene como ejes fundamentales la descentralización y la autonomía de los establecimientos educacionales. De esta manera, se persigue que cada uno de los centros educativos, en atención de la realidad y el contexto donde se desarrolla su tarea, elabore sus propios planes de trabajo y proyectos educativos.
No obstante lo anterior, el Ministerio de Educación Chileno, de acuerdo a lo que establece la Ley N° 18.692, Orgánica Constitucional de Enseñanza, estableció los Objetivos Fundamentales y Contenidos Mínimos obligatorios para la educación básica y media. Con esto, se pretende dar un carácter nacional a la educación chilena, dentro de un marco de flexibilidad, que permite a cada unidad educativa, complementar en su proyecto estas orientaciones generales.
Además, como una forma inédita en la organización curricular chilena, se establece la necesidad de abordar la formación integral de los estudiantes, atravesando el currículo de cada una de las asignaturas individuales con los Objetivos Transversales, que tienen «un carácter comprensivo y general, orientado al desarrollo personal y, a la conducta moral y social de los alumnos». A través de los objetivos transversales, el sistema educacional aspira a estimular el desarrollo pleno de todas las personas, promoviendo el sentido ético en la existencia personal, la comprensión de la sociedad y su inserción activa y creativa en ella.
La organización de los objetivos transversales, se establece en los niveles básico (primario) y medio (secundario), de tal manera que se transforman en una actividad y preocupación permanentes durante toda la vida escolar de los estudiantes. Estos objetivos serán detallados a continuación:

  1. Objetivos Transversales en la Enseñanza Básica
    En el caso de la enseñanza general básica, se definió que: “Los objetivos transversales deben contribuir a fortalecer la formación ética de la persona; a orientar el proceso de crecimiento y auto afirmación personal; y a orientar la forma en que las personas se relacionan con otras personas y con el mundo”.
    En cuanto a la formación ética, la escolarización se considerará exitosa cuando en los alumnos se adviertan capacidades para:
  • Ejercer de modo responsable, grados crecientes de libertad y autonomía personal, y realizar habitualmente, actos de generosidad y solidaridad.
  • Reconocer el diálogo como fuente permanente de humanización, de superación de diferencias y de aproximación a la verdad.

  • Poseer una capacidad para trabajar en equipo y mucha tolerancia para avanzar junto a otros.

  • En el área de auto afirmación y crecimiento personal, entre otros aspectos, se busca:

    • Estimular la afirmación de la identidad personal, favoreciendo la estabilidad emocional, y estimulando el interés por el aprendizaje permanente.
  • Promover una adecuada autoestima, confianza en sí mismo y un sentido positivo ante la vida.

  • En relación con la persona y su entorno, se definen una serie de objetivos que tienden a favorecer una calidad de interacción personal y familiar, regida por: el respeto mutuo, el ejercicio de una ciudadanía activa, la valorización de la identidad nacional y la convivencia democrática.
    En este punto, es donde el sistema educacional aspira a que los estudiantes sientan satisfacción por el medio en donde les corresponde desarrollarse, y plantea un proceso de socialización escolar que afiance en los alumnos capacidades para:

    • Participar responsablemente en las actividades de la comunidad, y prepararse para ejercer en plenitud, los deberes y derechos que demanda la vida social de carácter democrático.

    • Reconocer y valorar las bases de la identidad nacional, en un mundo cada vez más interdependiente.

    1. Objetivos Transversales en la Enseñanza Media
      En el nivel de la enseñanza media, los objetivos fundamentales transversales, junto con profundizar la formación de valores fundamentales, buscan desarrollar en los alumnos una actitud reflexiva y crítica, que les permita enfrentar de manera correcta la inserción en el medio social en que les corresponderá vivir, reforzando en ellos, la identidad nacional, la integración social y la capacidad de superar los múltiples problemas que enfrentarán en la sociedad moderna.
      En el ámbito del crecimiento y la autoafirmación personal, se persigue que los alumnos afirmen su identidad personal, desarrollen un sentido de pertenencia y solidaridad, favoreciendo con ello, el autoconocimiento, el desarrollo de la propia afectividad y el equilibrio emocional, profundizando el sentido del amor.
      En el aspecto cognitivo, se persigue que los alumnos desarrollen y profundicen las capacidades superiores del pensamiento, y que progresen en las habilidades de investigación y el aprender a aprender.
      En relación a la persona y su entorno, se persigue el mejoramiento de la interacción personal, familiar, social y cívica, buscando afianzar la valoración de la vida en sociedad como una dimensión esencial del crecimiento como persona, y también, el conocer y reconocer el concepto de nación y sus símbolos, en el contexto de un mundo interdependiente, comprendiendo para ello, la tensión y la complementariedad que debe existir entre ambos planos.
      Como podrán darse cuenta, los desafíos planteados en el proceso de reforma educacional son enormes, y en particular los profesores juegan un rol fundamental en la instalación y consolidación del cambio, toda vez que son los docentes, a través de la definición de los proyectos educativos en cada una de las escuelas y liceos, quienes darán vida a la reforma. En este sentido, es un hecho indiscutible que los profesores deben perfeccionarse y preparase, pero al mismo tiempo, es también indudable, que deben cambiar aspectos tan relevantes como la remuneración, que a la fecha, no dan cuenta de la trascendencia social de nuestra tarea.

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