Como afrontar la Educación social y Sexual en personas Sordociegas (artículo)

NOSOTROS MISMOS Y LA SOCIEDAD
A fin de comprender la educación social/sexual para niños y jovenes sordociegos necesitamos observar brevemente el tema de la educación sexual en general. El tema primario es tratar con la “sexualidad” y no con la discapacidad. La educación social/sexual es un tema controvertido, para cada uno de nosotros y para la sociedad en general. Tomemos algunos documentos, veamos televisión o videos, escuchemos la música en la radio, y seremos bombardeados con imágenes de expectativas

sociales e imágenes sexuales de aquello que se supone que somos o creemos que deberíamos ser. Basado en estas imágenes y considerando los tópicos de los curriculums de las escuelas públicas, estereotipos o malas interpretaciones, es aparente que existe una gran confusión social dentro del área de la educación social/sexual sobre lo que debe ser enseñado, quién debe enseñarlo, y cómo debe ser enseñado. En general, desafortunadamente, en la educación social/sexual en los niños y jovenes con o sin discapacidades, si eso ocurre, sucede en un modo “reactivo”. Muy a menudo el resultado es un tema no enseñado o ignorado hasta que llega a ser un problema, a menudo reconocido por los adultos con un gran OH NO!! La crisis es generalmente conducida de una manera negativa mediante la suspensión, castigo o solamente diciendo No con muy poco énfasis en un aprendizaje constructivo o en la preparación del niño para mejorar su comprensión y resolver el problema en el futuro. Tanto los adultos como los cuidadores, particularmente en el área de educación social/sexual debemos comenzar a darnos cuenta que el ignorar o no abordar este tema crea una situación donde los niños y jovenes con o sin discapacidades son dejados a interpretar y crear valores e impresiones relacionadas al estilo de vida social/sexual y de relaciones sin una guía u orientación.
Aún cuando en el abordaje de los temas social/sexual nunca podamos vencer totalmente el sentimiento de “oh no”, podemos abordar el tema de la sexualidad para la persona discapacitada de una manera pro-activa , esto es tratando conscientemente de enseñar y cubrir los temas social/sexual a lo largo de toda la vida de la persona. Utilizando un abordaje pro-activo centrando el énfasis en la educación e intervención que visualice las experiencias social/sexual para los niños y jovenes con o sin discapacidades como “oportunidades” para el aprendizaje, señales de crecimiento, y como un escalón para el desarrollo completo de destrezas de toma de decisiones de acuerdo a las mejores habilidades individuales de cada persona. Lo esencial para decidir nuestras acciones en el abordaje de la educación social/sexual para niños y jovenes con sordoceguera es desarrollar un nivel de auto-conocimiento y conciencia de nuestros propios sentimientos y actitudes hacia los temas social/sexual tanto en relación a nosotros mismos como hacia la persona con discapacidad. Después de un gran énfasis en el desarrollo del juego y actividades sociales durante la temprana edad, la primera etapa en la educación social/sexual de los niños y jovenes sordociegos es la actitud del personal/padres y la clarificación de valores y educación. Dada la confusión que existe en relación a la educación social/sexual entre las personas sin discapacidades, llega a ser de primordial importancia la exploración por parte del personal y de los padres tanto de sus propios valores social/sexual como de sus habilidades para abordar este tema. A través de talleres y poniendo a disposición los recursos que traten tanto los temas informativos como actitudinales relacionados al desarrollo social/sexual y a las personas con discapacidad, tanto los padres como el personal pueden ser de ayuda en la identificación y clarificación de sus propios valores personales.
Esta etapa inicial les permitirá iniciar conversaciones entre ellos y/o con la persona con discapacidad y empezar a desarrollar o acceder a recursos para alentar el desarrollo social/sexual de sus niños o rehabilitandos. La auto reflexión nos permitirá ver cómo adquirimos nuestro conocimiento social/sexual y conductas, y luego entonces aplicar o quizás corregir cómo los niños y jovenes sordociegos aprenden estas conductas y ponerlas en práctica.
Necesitamos examinar nuestros propios sentimientos en relación a los derechos y responsabilidades de las personas que son sordociegas en las áreas de expresión sexual, privacidad, acceso a la información y servicios, la habilidad para seleccionar relaciones y lugar donde vivir, y en general a la toma decisiones que afectan sus vidas social/sexual y permitirles desarrollar totalmente su potencial. (Gordon, 1974) Sostenemos nosotros algunas de las mitologías relacionadas a la sexualidad y a la discapacidad por ejemplo que son asexuales; actitudes sexuales incrementadas; dependiente e infantil; una amenaza para los otros en la comunidad? (Chipouras, 1979) Reaccionamos a la idea de la sexualidad y la necesidad de la educación social/sexual para la persona discapacitada con escepticismo; apartamiento; anulación; represión; o activa estimulación? (Chipouras, 1979)
La primera etapa hacia un programa de educación social/sexual para personas sordaciegas es concebir que la persona con una discapacidad sea esta ceguera, sordera, parálisis cerebral o discapacidades múltiples, no deje por su discapacidad de ser un ser social/sexual. Esta concepción proviene de una auto reflexión y solicitando información adecuada de lo que a menudo son nuestros conceptos erróneos en relación a la sexualidad y a la discapacidad que impide no solo nuestra habilidad para visualizar a la persona discapacitada como ser social/sexual, sino aún más restringida la posibilidad de ver factible el desarrollo de la expresión social/sexual apropiada, auto concepto, y la motivación para vivir tan independientemente como sea posible.
(Chipouras, 1979). Se logra la realización que por la pérdida del aprendizaje incidental a través de los sentidos de la visión y la audición por la sordoceguera la persona hace aun más imperativo para nosotros para intervenir e interpretar experiencias de vida y para proveer acceso a la información que les permita lograr independencia social/sexual en sus más completas potencialidades.
El desarrollo de un programa de educación social/sexual para la sordoceguera comienza con la creencia de que el niño y el joven sordociego tiene los mismos derechos y responsabilidades básicas que nosotros. Comienza con expandir la definición de sexo más allá del acto a la concepción que el sexo es lo que nosotros somos, que nuestra masculinidad y feminidad son una parte integral de nuestras interacciones diarias e instrucción con los niños y jovenes sordociegos.
En la enseñanza de la educación social/sexual, nosotros necesitamos adherir a esta definición más amplia de sexualidad. El desarrollo social/sexual no está limitado al hogar o a la clase, sino que está totalmente integrado a nuestra existencia diaria. Nuestro mundo es un mundo social y vivir, en cualquier nivel no interesa que tan básico, la necesidad involucra la relación con uno mismo y con los otros. En todo nuestro trabajo, socialización e intereses “… la sexualidad es una expresión de la personalidad de uno y es evidente en las interacciones diarias”. (Chipouras,1979)
Mediante la autoreflexión y la aceptación de esta definición amplia, nosotros además nos damos cuenta que la educación social/sexual no es un proceso estático. A diferencia de una habilidad tal como lavarse las manos que se enseña y se sabe se ha logrado, nuestra expresión social/sexual es relativa a nuestra edad, a la situación de vida, a los grupos sociales, etc. y cambia en el aprendizaje y/o en las circunstancias de vida para la persona con sordoceguera que llevará a la necesidad, o mejor a la oportunidad, de enseñar en un más alto nivel de habilidad o para hacer una adaptación necesaria.

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