Clasificación del Trastorno del Lenguaje en Niños y Niñas

A continuación se definen con mayor claridad la clasificación que se da en los Trastornos del Lenguaje.
1. DEFECTOS ESTRUCTURALES O SENSORIOMOTORES DEL APARATO DEL
HABLA.
Generalmente, bajo el encabezamiento de trastornos del habla, en su más amplio sentido, se sitúa
todo problema que surge de un daño de las funciones motoras de los órganos vocales -trastornos
en la anatomía, fisiología o neurología de los sistemas relacionados.
Esta categoría incluye anormalidades estructurales congénitas o adquiridas (por ejemplo,
fisura palatina, paladar ojival, labio leporino, frenillo labial superior, frenillo lingual, malformaciones
linguales, atresia mandibular etc.), trastornos neuromotores (por ejemplo, las disartrias o
parálisis de la lengua, parálisis facial…) y enfermedades que temporalmente afectan el aparato
del habla (por ejemplo, la laringitis o la disfonía). Incluye lo que algunos llaman disglosias
(alteraciones en la articulación producida por anomalías en los órganos articulatorios de causa
orgánica o adquirida) y las disartrias. La disartria se refiere a una serie de trastornos motores del
habla que surge como resultado de un daño del sistema nervioso y que se manifiesta por
alteraciones en el control muscular de los mecanismos del habla. Se asocia a debilidad,
espasticidad o incoordinación de la musculatura del habla. Puede incluir, además de la
articulación, los elementos suprasegmentales del habla (entonación, ritmo, acentuación..) y pueden
alterarse otras actividades en las que intervienen los órganos vocales, como mascar, tragar,
sonreír, toser, o estornudar. Puede, por lo tanto, verse afectado cualquier aspecto de la
producción, dependiendo de donde ocurra la lesión. Puede encontrarse asociada a cuadros de
parálisis cerebral y también en la enfermedad de Parkisón. La disfonía hace referencia a
alteraciones de la voz, en cualquiera de sus cualidades – tono, timbre, intensidad – debido a
alteraciones orgánicas o funcionales.
A menos que existan otros déficits asociados, este grupo de trastornos afectan solamente a la
articulación del habla y/o a su transmisión a través del sonido; puede incluir, por tanto, trastornos
de articulación, de fluidez y de la producción de la voz.
Algunos autores (Ver por ejemplo la clasificación de Cl. Chevrie-Muller y J. Narbona) integran este
grupo de déficits dentro de la categoría Déficit de los “instrumentos de base” en las que incluyen
los déficit anatómicos, los trastornos neuromotores que afectan al orden y control de la motricidad
faringobucal y los déficit sensoriales-auditivos.

2. TRASTORNOS DEL HABLA DE ORIGEN DESCONOCIDO.
Como más relevantes mencionamos la disfemia o tartamudeo. Algunos autores mencionan
dentro de este apartado la apraxia evolutiva, aunque nosotros nos vamos a referir a ella cuando
hablemos del grupo (8) como un subgrupo dentro de los TEL.
La disfemia es una alteración en el ritmo del habla que básicamente se manifiesta con
interrupciones en la fluidez del habla. La producción es interrumpida por una producción anormal
de repetición de segmentos, sílabas, palabras o frases, por obstrucciones del flujo de aire, por
prolongaciones anormales de segmentos de sonidos o por extraños patrones de entonación y
tempo. Se desconoce su causa, podría deberse a una interacción de factores orgánicos y factores
ambientales.
Apraxia evolutiva del habla se refiere a una disrupción en la capacidad para organizar o planificar
la posición de los músculos para hablar y la secuencia en que deben hacerse, sin que se vean
afectadas la actividades involuntarias que utilizan la misma musculatura ni existan problemas
disártricos. En términos generales la apraxia o dispraxia se refiere a la disrupción de la capacidad
para producir una respuesta motora con finalidad y/o para producir movimientos programados y
organizados en secuencias definidas, con una finalidad determinada y ejecutados de forma
intencional y coordinada. En la dispraxia no se da ninguna anomalía estructural importante del
sistema nervioso o de los músculos, tampoco se ven signos evidentes de problemas neurológicos.
No suele aparecer aislada y para algunos autores es sólo un síntoma de la disfasia o de la afasia.

3. PERDIDA AUDITIVA.
Se incluye en esta categoría las dificultades de comunicación y del lenguaje secundarias a
perdida auditiva, tanto congénita como adquirida. Las consecuencias de la perdida auditiva sobre
el desarrollo del lenguaje varían fundamentalmente en función del nivel de audición o, en su
defecto, de perdida auditiva, y de la edad de aparición de la misma. Para el tratamiento será
indispensable conocer además el tipo de perdida en base a la localización de la lesión que causa
la sordera.
De forma muy resumida y básica consideraríamos dos grandes categorías atendiendo a la
localización de la lesión que causa la sordera: Hipoacusias de transmisión o conductivas (se ve
afectada la parte mecánica del oído y corresponden a patologías del oído externo y medio, por
ejemplo a causa de otitis o a malformaciones o lesiones del tímpano ) e Hipoacusias de
percepción o neurosensoriales (la lesión se localiza en el órgano de Corti o en las vías o centros
nerviosos superiores auditivos, pueden tener una causa genética o adquirida ). En razón del
momento de aparición del déficit auditivo se habla de hipoacusias prelocutivas (existen desde el
nacimiento y/o antes de la aparición normal del lenguaje), perilocutivas (aparecen entre los 2-4
años) y las poslocutivas (aparecen después de que las adquisiciones lingüísticas fundamentales
están adquiridas). En razón del grado de intensidad y de afectación de las diferentes frecuencias
del espectro auditivo se habla de hipoacusias leves (entre 20 y 40 dB HL; apenas interfiere de
forma significativa con el desarrollo del lenguaje aunque se puede dificultar la percepción de
algunos fonemas o contrastes fonológicos), hipoacusias medias (entre 40-70 dB HL; en términos
generales no se percibe la palabra hablada salvo que sea emitida a una fuerte intensidad),
hipoacusias severas (entre 70-90 dB HL; en términos generales no se oye la voz salvo a
intensidades muy elevadas), hipoacusias profundas (superior a 90 dB HL).

4. DAÑO CEREBRAL O DISFUNCION ADQUIRIDA EN EL PERIODO NEONATAL
O PERINATAL .
Se refiere a trastornos o déficits del lenguaje que forman parte de cuadros psicopatológicos.
Incluye un gran rango de anomalías cromosómicas, metabólicas e insultos prenatales o
perinatales que causan un daño cerebral o disfunción y dan como resultado un retraso o
trastorno del desarrollo. Se incluyen lo que actualmente algunos investigadores o profesionales
llaman disfasias genéticas o patologías de base genética. Prioritariamente, entre las patologías
genéticas con especial afectación del lenguaje más frecuentes nos encontramos: Síndrome de
Down, Síndrome de Willians-Beuren o Síndrome de “Cocktail-Party-Like”;. Síndrome del
cromosoma X-Frágil , Síndrome del Maullido del gato, Síndrome de Cornelia de Lange, Síndrome
de Prader-Willi, Síndrome de Angelman. Este subgrupo incluiría también los trastornos
generalizados del desarrollo (Autismo infantil, síndrome de Asperger, síndrome de Rett…).
Es imposible generalizar acerca de las características del lenguaje y estos síndromes ya que
existe una gran variedad de perfiles lingüísticos y comunicativos tanto a nivel intragrupal como
intergrupal. Entre otras cosas el estudio de estas patologías nos revela que la relación entre
inteligencia o habilidades cognitivas y lenguaje no está clara. Hace algunos años, se explicaban los
desordenes del lenguaje en el retraso mental por los niveles intelectuales; las investigaciones
actuales nos muestran que los patrones de desarrollo del lenguaje en los distintos síndromes no
son homogéneos y no se corresponden totalmente con los niveles de desarrollo cognitivo. Parece
que la relación entre lenguaje y cognición es recíproca y que algunas funciones lingüísticas podrían
desarrollarse o verse alteradas separadamente del funcionamiento lingüístico. Se supone que hay
una relación importante entre el perfil genético, las características cognitivas y el curso del
desarrollo del lenguaje, pero la relación no es enteramente predecible en los casos individuales.
Por tanto los contenidos del proceso de evaluación-intervención del lenguaje deben ajustarse al
nivel de desarrollo y características del niño en particular aunque también deben incorporarse
parámetros de la etiología o síndrome específico que presenta.

5. DAÑO CEREBRAL O DISFUNCION ADQUIRIDA EN LA NIÑEZ.
Se trata de la afasia o afasia adquirida, es decir, un trastorno del lenguaje provocado por una
lesión cerebral y caracterizado por un deterioro completo o parcial de la comprensión, formulación
y empleo del lenguaje. Excluye los trastornos asociados a déficits sensoriales primarios, déficits
motores primarios, retraso mental o desórdenes psiquiátricos. Aunque los problemas lingüísticos
son los síntomas primarios, no se excluye la posibilidad de que se den importantes deficiencias en
memoria, atención, razonamiento lógicos y otras áreas.
Los efectos de lesiones localizadas en el lenguaje son muy diferentes en niños que en adultos. En
los niños los efectos dependen mucho de la edad en que se producen las lesiones. En niños que
todavía no han adquirido lenguaje, las lesiones del hemisferio izquierdo típicamente disminuyen la
inteligencia global sin causar síntomas afásicos típicos ya que se produce una transferencia
funcional al hemisferio derecho. Ambos hemisferios pueden ser capaces de sustentar el lenguaje
al principio de la vida, sin que se observen diferencias en los niños con hemiplejías infantiles
derechas o izquierdas. Raramente se observa afasia persistente en estos niños excepto cuando
las lesiones son bilaterales. En niños que ya han aprendido a hablar cuando se da la lesión en el
hemisferio izdo se pueden producir déficits lingüísticos, aunque el tipo de déficit es distinto que el
encontrado en adultos (por ejemplo, son poco comunes la jerga y las parafasias). Evidentemente
cuanto mayor es el niño menores son las probabilidades de que la afasia se recupere totalmente,
en los niños de más de aproximadamente 8 a 12 años y en los adultos, el cambio en la dominancia
para el lenguaje es ineficaz, de manera que una lesión masiva en el área izquierda casi siempre
resultará en un déficit permanente del lenguaje de severidad variable. Si la lesión se adquiere
antes de los 8 años se observa una recuperación aunque persistan los déficits verbales si se
realiza una evaluación cuidadosa.

6. TRASTORNOS CONDUCTUALES Y EMOCIONALES
Los trastornos emocionales pueden repercutir en la comunicación, pero no pueden explicar por sí
mismos un retardo o alteración en el desarrollo del lenguaje. Como consecuencia inmediata de una
causa traumática física o psicológica puede aparecer un mutismo psicológico total o selectivo. El
mutismo electivo o selectivo es la ausencia o el rechazo persistente a hablar ante determinadas
personas o situaciones, sin que exista ninguna alteración de la comprensión del lenguaje ni de la
capacidad para expresarse verbalmente. Ante esta alteración conviene descartar del todo posibles
déficits articulatorios o del lenguaje que podrían enmascararse detrás del mutismo.

7. DEPRIVACION SOCIOCULTURAL.
Se incluyen todos los problemas del lenguaje secundarios a carencias del entorno. La deprivación
física (alimentación, etc.) y la social (estimulación, etc.) suelen darse a la vez. La deprivación suele
acarrear un retraso en todos los aspectos del desarrollo pero especialmente marcado en el
desarrollo del lenguaje. Normalmente acarrea un retraso evolutivo. El lenguaje aparece más tarde
de lo habitual y evoluciona lentamente. Aunque el pronostico es positivo, el tratamiento es
necesario por las implicaciones en los aprendizajes escolares (lectoescritura fundamentalmente).
Algunas formas de severa deprivación temprana pueden llegar a afectar el adecuado desarrollo
cerebral, por ejemplo, la malnutrición en el útero puede producir microcefalia y retraso intelectual.

8. TRASTORNOS DEL DESARROLLO DEL LENGUAJE DE ORIGEN
DESCONOCIDO : TRASTORNOS ESPECIFICOS DEL DESARROLLO DEL
LENGUAJE (TEL)
Las definiciones o descripciones de lo que constituye un trastorno específico del desarrollo del
lenguaje son a menudo vagas o imprecisas; a menudo el diagnóstico se hace por exclusión y no
por especificidad. Se aplica normalmente cuando:
Existen anomalías en la adquisición -comprensión o expresión- del lenguaje hablado o
escrito. El problema puede implicar a todos, uno o algunos de los componentes
(fonológico, morfológico, semántico, pragmático) del sistema lingüístico.. Suelen
presentar problemas de procesamiento del lenguaje o de abstracción de la información
significativa para almacenamiento y recuperación por la memoria. (ASHA: American
Speech-Language-Hearing Association (1980)
La alteración no puede explicarse por problemas intelectuales, sensoriales o motores
primarios, daños neurológicos o médicos evidentes, alteraciones de tipo
psicopatológico (trastornos generalizados del desarrollo u otros trastornos mentales) ni
deprivación ambiental. Si hay retraso mental, deficiencias sensoriales, deficiencias
motoras del habla o privación ambiental grave, las deficiencias del lenguaje deben
exceder de las habituales asociadas a tales problemas para formularse un diagnóstico
concurrente de trastorno del desarrollo del lenguaje.
Existen distintas propuestas de clasificación de los trastornos específicos del lenguaje. La
clasificación más simple y quizás más ampliamente aceptada distingue dos tipos de trastornos
básicos:
Trastorno del lenguaje expresivo.
Trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo.
De las distintas propuestas de clasificación que introducen criterios lingüísticos para
intentar describir distintos perfiles o síndromes en los niños con trastornos del desarrollo del
lenguaje, nos parece más útil la realizada por Rapin y Allen (1983, 1987); con una revisión de
Rapin en 1996, que subdivide o reagrupa la taxonomía original en tres grandes categorías clínicas
que indicamos a continuación:
:

Tabla con 2 columnas y 3 filas
Trastornos del lenguaje expresivo
Dispraxia verbal * Discrepancias de inclusión por sus implicaciones motoras. Déficit de programación fonológica  
Trastornos del lenguaje expresivo y receptivo
Agnosia auditivo-verbal Déficit fonológico-sintáctico  
Trastornos del procesamiento de orden superior
Déficit léxico-sintáctico. Déficit semántico-pragmático * Discrepancias de inclusión por su posible relación con los trastornos del espectro autista.
final de tabla

Aunque esta clasificación es una aportación valiosa de cara a las investigaciones sobre los TEL, no
queda claro de si no podría existir un solapamiento entre los distintos subgrupos ni si existe
estabilidad de los subgrupos a lo largo del tiempo. Es decir un mismo niño podría tener
características o problemas de uno o varios tipos y/o podría variar de subgrupo en distintos
momentos de su evolución o desarrollo. Es evidente que el propio proceso de desarrollo o
adquisición lingüística va marcando diferencias individuales en función de las estrategias
compensadoras utilizadas por el sujeto y las características del entorno. También parece que los
estudios para describir a los distintos subgrupos, fundamentalmente en relación a las distintas
dimensiones lingüísticas y comunicativas, han sido escasos o poco fiables por lo que carecemos
de criterios de inclusión claros. La inclusión en uno u otro grupo puede venir determinada por el
tipo de instrumentos utilizados en la evaluación (muestra de lenguaje espontaneo versus pruebas
estandarizadas, por ejemplo) Teniendo en cuenta estos inconvenientes, hay que destacar sin
embargo la importancia de tener en cuenta el carácter diverso y heterogéneo de los distintos
cuadros y/o perfiles lingüísticos encuadrables dentro de un diagnóstico de TEL, así como la
necesidad de fomentar el análisis y descripción de los perfiles lingüísticos individuales como
elementos de referencia para identificar las distintas formas de TEL.

2 comentarios en “Clasificación del Trastorno del Lenguaje en Niños y Niñas

  1. Excelentes materiales para trabajar la inclusion, son de gran utilidad para incidir en la sensiblización de los diversos contextos

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