Artículo sobre Características necesarias para fomentar la motivación escolar

Una meta es lo que un individuo se esfuerza por lograr. Cuando los estudiantes se afanan en leer un capítulo para obtener una buena puntuación en una prueba estandarizada, están mostrando una conducta dirigida a la meta. Al perseguir sus metas, los alumnos suelen estar conscientes de algunas condiciones vigentes (“ni siquiera he abierto el libro”), algunas condiciones ideales (“tengo que leer y entender cada página”) y la discrepancia entre la situación real y la ideal.
Las metas motivan a la gente a actuar para reducir las discrepancias entre “la posición en que se encuentra” y” la posición en que quiere estar”. Por ejemplo a muchas personas les resulta útil fijarse metas, fuera de las tareas rutinarias que se realizan sin mayor atención como comer, leer el primer capítulo de un libro, trotar, preparar una pizza para la cena y enviar un regalo de cumpleaños a un primo. Una vez que la persona ha decidido realizar estas tareas, no se siente tranquila hasta completar la lista.
Según Locke y Latham (1990), hay cuatro razones principales por las que el establecimiento de metas mejora el desempeño:

1. Las metas dirigen nuestra atención a la tarea (cada vez que la mente se aleja de la idea propuesta, la meta establecida ayuda a volver la atención a la misma)
2. Las metas movilizan los esfuerzos (entre más difícil :;ea la finalidad, hasta cierto punto, mayor será el esfuerzo).
3. Las metas incrementan la persistencia (cuando se tiene un objetivo claro es menos probable distraerse o rendirse hasta alcanzarlo).
4. Las metas promueven la formulación de nuevas estrategias cuando las anteriores resultan insuficientes. Por ejemplo, si la meta es obtener una calificación máxima y no se logra alcanzarla en el primer examen, para el siguiente puede dejar de leer el texto una y otra vez a fin de probar otra forma de estudio, corno tratar de explicar con sus propias palabras los puntos más importantes a un amigo o compañero.

Clases de metas
Las clases de metas que establecemos influyen en la magnitud de la motivación para alcanzarlas. Las que son específicas, moderadamente difíciles y que pueden alcanzarse en el futuro próximo tienden a fortalecer la motivación y la persistencia. Las metas concretas ofrecen normas claras para juzgar la ejecución, y si ésta es insuficiente, seguimos intentándolo.
En las aulas encontramos dos categorías principales de metas: las de aprendizaje y las de desempeño.

a) Metas de Aprendizaje.
El objetivo de este tipo de metas es mejorar, aprender sin importar cuántos errores se cometan o qué tan torpe se sienta el individuo. Los estudiantes que establecen metas de aprendizaje tienden a buscar retos y a persistir ante las dificultades, como vimos anteriormente, se les llama estudiantes centrados en la tarea, porque les interesa dominarla sin preocuparse por cómo se “mida” su ejecución en comparación con el resto del grupo; además, muestran mayor disposición a buscar la ayuda que requieren. A menudo decimos que son personas “que se absorben en su trabajo”.

b) Metas de Desempeño.
El objetivo de estas metas hace que quienes las persiguen, se preocupen por la forma en que los juzgan los demás. Les interesa pasar por listos y no verse como incompetentes, pero si esto parece imposible, adoptan estrategias defensivas para evitar el fracaso aparentando, por ejemplo, que no les importa, que “en realidad no se están esforzando” o simplemente se dan por vencidos. Lo que les interesa es la evaluación de su desempeño y no lo que aprendan o qué tanto se esfuercen, se les denomina estudiantes centrados en el ego porque se preocupan por sí mismos.

Como podría esperarse, plantearse metas de aprendizaje y comprometerse con la tarea tiende a aumentar la motivación por aprender, en tanto que plantearse metas de desempeño y compromiso con el ego disminuye la motivación por aprender.

Retroalimentación y aceptación de las metas
Además de tener metas de aprendizaje específicas, hay otros dos factores que hacen que en el aula funcione el establecimiento de metas. El primero ES la retroalimentación. Para que un individuo se sienta motivado por una discrepancia entre “el lugar que ocupa” y “el lugar en que quiere estar”, necesita una idea precisa de dónde se encuentra y qué tan lejos quiere ir. Cuando la retroalimentación le dice a un alumno que sus esfuerzos son insuficientes para alcanzar la meta, puede esforzarse más o intentar otra estrategia. Cuando la retroalimentación le informa que ha alcanzado la meta o la ha excedido, se siente satisfecho y competente, tanto quizá, como para fijarse una meta mayor en el futuro. Hay pruebas de que la mejor retroalimentación es la que subraya el progreso. Por ejemplo, decir que se ha logrado el 75% de las normas, en vez de expresar que se ha fallado en un 25%, mejora la confianza personal, el pensamiento analítico y el desempeño de los sujetos.
El segundo factor que afecta la motivación para perseverar es la aceptación de las metas. Las metas pueden aprovecharse para motivar el aprendizaje cuando los alumnos las establecen o aceptan, de buena manera, las metas que fijan sus maestros. Pero la motivación será menor, si los alumnos rechazan las metas establecidas por otros o se niegan a escoger las suyas propias. Por lo general, los estudiantes están más dispuestos a adoptar las metas de otros, si éstas les parecen realistas; de un grado razonable de dificultad, significativas y si les dan buenas razones de que esas metas valen la pena.
Desde la visión del doctor español, Jesús Alonso Tapia, las razones personales más frecuentes que afectan al interés y dedicación al trabajo escolar de los alumnos serían las siguientes:

1. Deseo de dominio y competencia (la actividad mental se dirige a comprender, aprender o experimentar que es capaz de hacer algo)
2. Deseo de aprender algo útil.
3. Deseo de conseguir recompensas.
4. Necesidad de la seguridad que da el ser aprobado.
5. Necesidad de preservar la autoestima.
6. Necesidad de autonomía y control personal.
7. Necesidad de aceptación personal incondicional.

Estrategias para aumentar la motivación y el aprendizaje reflexivo. Condiciones necesarias en la sala de clases

1.. El aula debe mantener una relativa organización y esteir libre de interrupciones constantes.
2. El maestro debe ser una persona cálida y paciente que jamás avergüence a los estudiantes por sus errores, siendo capaz de lograren su grupo curso, el entendimiento y consideración de que las equivocaciones son oportunidades para aprender.
3. El trabajo debe representar un reto pero ser razonable: si es demasiado sencillo o demasiado difícil, los estudiantes tendrán poca motivación para aprender y se concentrarán en terminar más que en el aprendizaje mismo.

Por último, las tareas de aprendizaje han de ser auténticas.

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