Apunte sobre la Relación entre Psicología y Pedagogía

La Psicología y Pedagogía son dos ciencias estrechamente relacionadas. Esta relación a menudo se reduce a la aplicación e interpretación de unos tests y a la elaboración de diagnósticos por parte del psicólogo, que concluyen sobre el tipo de dificultades de personalidad o de aprendizaje que presentan algunos alumnos, derivados por aquellos profesores que los han considerado “escolares difíciles de atender”. Apoyándose en la información arrojado por el diagnóstico, se realizan planes especiales para reeducar o nivelar a los estudiantes, y luego de su aplicación se considera tratado el problema. La relación antes descrita, implica una casi total pasividad del docente, limitado a establecer un intercambio de opiniones con el psicólogo con el fin de tener conocimientos del tratamiento que se le está dando al alumno.

En el transcurso de los años, se ha podido observar mediante algunas investigaciones, que estas situaciones se repiten constantemente con cierto tipo de estudiantes “estigmatizados”, por su condición física, social, económica, etc. sin detenerse a pensar y analizar si las dificultades de estos niños se relacionan con la escuela, el sistema educativo, o la propia función desarrollada por el docente, a su vez, la atención del psicólogo también se dirige a estos niños, brindando tratamientos individuales que no modifican la tarea educativa, sino que refuerzan la postura adoptada por el profesor. En muchos casos, toda conducta y rendimiento que se aparte de “las normas” establecidas por el Sistema Escolar, es un problema que debe ser tratado por el psicólogo u otro especialista.
Hoy más que nunca, los establecimientos educacionales están atendiendo a una diversidad de alumnos y alumnas. Durante la práctica pedagógica, los profesores han podido observar que es una minoría de estudiantes, los que pueden seguir sin ninguna dificultad todas las asignaturas y el resto, por más brillantes que sean, esconden dificultades de razonamiento, comprensión y aplicación. Estas dificultades hacen suponer que el aprendizaje se ha reducido a una mecanización y memorización de conceptos, sin tener en cuenta que todo aprendizaje implica un proceso que el estudiante debe construir progresivamente y que lo llevara a comprender, asimilar e integrar cada nuevo concepto, pudiéndolo aplicar a distintas situaciones tanto escolares como extra-escolares. Los docentes necesitan de la ayuda de especialistas, de sus orientaciones, pero por sobre todo, del trabajo práctico y mancomunado, que puedan realizar juntos, incluyendo a la familia y comunidad escolar.
A continuación, le presentamos algunas ideas que puede aplicar en su comunidad educativa y así mejorar, su práctica pedagógica.

  1. Analizar y proponer ante el consejo de profesores, una alternativa global a nivel de metodología, que permita un desarrollo integral de toda la población escolar.
  2. Hacer (y no sólo saber), que todo aprendizaje sea un proceso en evolución.
  3. Estimular a los estudiantes, para que :sean ellos, quienes construyan progresivamente cada etapa, en su proceso de aprendizaje
  4. Planificar las Unidades de Aprendizaje, considerando las capacidades, necesidades e intereses de los alumnos.
  5. Valorar y convertir en aprendizajes, las relaciones sociales y afectivas.

Las ideas descritas, son posibles en contextos escolares donde los aprendizajes representan un descubrimiento y una construcción por parte del estudiante, y llevarlas a la práctica en forma efectiva, requiere de la asesoría y apoyo permanente de algunos especialistas, como psicólogos, educadores diferenciales, etc. -Escenario ideal- y cuando falta todo aquello, la buena voluntad y paciencia del profesor, el interés por conocer cómo aprenden sus estudiantes, su comprensión para entender el mundo interno y externo de cada uno de sus alumnos y la firme convicción de saber que aunque necesiten más tiempo, todos sus estudiantes pueden aprender.

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