Modelo de la Comunicación Oral Normal (apunte)

EL PROCESO DE LA COMUNICACIÓN

El término comunicación se refiere, esencialmente, al paso, transferencia o difusión de información de un lugar a otro.

Un proceso de comunicación tiene básicamente tres elementos: el lugar desde donde se emite la información, el lugar donde se recibe y el medio o canal por el cual se difunde la señal informativa.
Existen distintos tipos de comunicación.

Estos variados procesos comunicativos se pueden realizar a través de diferentes medios o canales (sólidos, líquidos, gaseosos, espaciales, etc.). Utilizando distinto tipo de señales informativas: (visuales, auditivas, táctiles, olfativas, gustativas, etc.); actuando distintos tipos de participantes, ya sea en calidad de emisores o receptores (personas, animales, seres vivos, máquinas, etc.); con variado tipo de interacciones entre ellos con distintos propósitos: (entrega de conocimientos, alerta, cumplimiento de normas, mecanismos de defensa, agresión, persuasión, afecto, rechazo, seducción, etc.) y que pueden producir distintos tipos de acciones o reacciones en quienes reciben estas señales informativas.
En suma, los procesos de comunicación pueden ser de variado tipo, utilizar diversas señales informativas, incluir distinto tipo de participantes y variadas formas de interacción, realizarse con distintos propósitos y producir, como consecuencia, distinto tipo de acciones o reacciones.

EL LENGUAJE COMO SISTEMA DE COMUNICACIÓN
Se considera al LENGUAJE ORAL como el sistema de comunicación inter e intrahumano por excelencia, es decir, un proceso exclusivo de la especie humana que hace posible la comunicación e interacción con otros y consigo mismo.

Se trata de un proceso complejo, cuyo estudio ha sido abordado por distintas disciplinas Neurología, Psicología, Lingüística, Física Acústica, Fonética, Psicolingüística, etc. No se trata de una capacidad innata, sino que, adquirida progresivamente a través de distintas etapas evolutivas. Este desarrollo esta condicionado, a su vez, por un conjunto de factores endógenos (internos) y exógenos (externos) en cada individuo.
Desde una perspectiva interdisciplinaria se puede caracterizar entonces, el lenguaje humano como:
“Un instrumento de comunicación (inter e intrahumano) de aprendizaje, de interacción, de adaptación y desarrollo personal, subordinado a las funciones psíquicas superiores, que se realiza por medio de un sistema lingüístico y cuya adquisición, estabilidad y desarrollo está condicionado por factores biológicos y psico-socio-culturales” (Soto Ramos, 1999)

Un modelo funcional, de carácter interdisciplinario de la comunicación oral normal, constituye un marco referencial muy útil para el análisis de los distintos niveles, áreas, planos, funciones y habilidades del lenguaje; así como para la evaluación e intervención educativa o terapéutica de las alteraciones que afectan a este proceso.

Con el propósito de analizar y describir específicamente los elementos participantes en los procesos comunicativos de distinto tipo, diversos autores han desarrollado, desde hace varios años, diferentes “modelos de comunicación”. Uno de los modelos que resulta de interés, para ser aplicado a la comunicación oral es el de Shannon y Weber.

Este modelo, referido a un proceso de comunicación en general, sitúa en el LUGAR DE EMISIÓN, dos elementos:

 La fuente u origen, donde se genera la información y
 El transmisor, elemento capaz de poner dicha información en un código susceptible de ser difundido.
 En el LUGAR DE RECEPCIÓN, incluye, a su vez, otros dos elementos:

 El receptor, aparato capaz de captar y conducir la señal codificada hasta el destino, donde ésta es descifrada.

Si se aplica el modelo descrito a la comunicación oral con el propósito de identificar, desde una perspectiva neuro-anatómica, las estructuras orgánicas que participan en este proceso, se pueden establecer las siguientes equivalencias:

  • El lugar de emisión está representado por la persona que emite un mensaje en un momento determinado de la comunicación, es decir, la persona que habla o hablante.
  • El lugar de recepción está representado por la persona que en un momento determinado de la comunicación recibe la información, es decir, la persona que escucha u oyente.

  • La fuente u origen del mensaje en el hablante, está localizada en el Sistema Nervioso Central, principalmente el cerebro, que en el momento de elaborar la información lingüística actúa “in toto”, como un todo, pero que luego concentra esta información, en la zona fronto parietal, del hemisferio cerebral dominante, generalmente el izquierdo para la persona diestra y también para un porcentaje significativo de personas zurdas.

  • El transmisor está representado por el “llamado aparato fonoarticulatorio”, el cual realmente no existe como un verdadero aparato. Se trata mas bién de una integración funcional de algunos elementos orgánicos del aparato respiratorio y del aparato digestivo para los efectos de la producción del habla. Por esta razón se considera a la expresión oral como una “función sobre impuesta” a estas estructuras orgánicas que tienen primariamente otras funciones biológicamente prioritarias como son, por ejemplo, las de respiración y alimentación.

  • El receptor, en el oyente, está representado por el aparato auditivo, constituido por un segmento periférico (oídos externo, medio e interno) y otro central (vías auditivas centrales).

  • Finalmente, el destino, donde se descifra el mensaje corresponde al Sistema Nervioso Central del oyente, especialmente el cerebro, que actúa inicialmente en total y que luego concentra la información procesada en la zona temporal del hemisferio cerebral dominante, generalmente el izquierdo para las personas diestras, donde se encuentra localizada el área auditiva primaria.

El propósito de identificar las estructuras orgánicas participantes en la comunicación oral es establecer que la normalidad de este proceso se basa en la indemnidad o ausencia de alteraciones en las mismas y que lesiones, malformaciones o disfunciones que afecten a las zonas cerebrales mencionadas, al aparato auditivo o al llamado aparato fonoarticulatorio, derivan en trastornos de distinto tipo y magnitud, según su grado de severidad, que afectan a la comunicación oral en distintos planos o niveles.

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