Aprendizaje por medio del movimiento (apunte)

Frosting y Maslow eligen como objetivos

centrales de la educación por el movimiento», el promover la buena salud y el bienestar, y desarrollar las habilidades sensoriomotrices y la autoconciencia».
El buen estado físico de un niño y la calidad de su motricidad influyen (y son influidos) en todas las capacidades psicológicas: comunicación, resolución de problemas o interacción con los demás. Así, estos autores proponen como objetivos generales de la educación por el movimiento los siguientes:

Lograr una buena salud y sensación de bienestar.

Estimular habilidades del movimiento.

Estimular habilidades sensoriomotrices.

Promover la autoconciencia y como resultado, el conocimiento y la aceptación del propio
«Yo corporal».

Estimular la conciencia del tiempo y del espacio.

Mejorar las funciones globales y desarrollar los distintos sistemas corporales: nervioso, respiratorio, muscular, cardiovascular, etc.

Estos objetivos, señalados de forma genérica, pretenden resumirlos en unos principios de enseñanza específicos para el movimiento, ellos son:

  1. La atmósfera educativa debe ser de alegría y espontaneidad.
  2. Los niños deben comprender que su placer y su espontaneidad pueden mantenerse únicamente, si hay orden y control.

  3. Cada lección debe incluir ejercicios que capaciten los atributos del movimiento, además de ejercicios que ayuden a los niños a ser creativos.

  4. Es importante incluir ejercicios específicos como los que sirven de ayuda a los niños para aprender una secuencia de movimientos.

  5. El maestro debe comprender los principios en que se basan los ejercicios y utilizar estos últimos en consecuencia, teniendo en cuenta las capacidades de los niños, sus intereses, los objetivos generales y los de cada niño en particular y los requerimientos del programa general.

  6. Se debe proporcionar a los niños experiencias de éxito y evitarles fracasos.

  7. El maestro ha de guiarse por las reacciones de los niños ante los ejercicios, lo que requiere una flexibilidad en sus planteamientos.

Este repertorio de principios, sólo supone una opinión determinada; sin embargo, corresponderá al alumno determinar en cada caso, cuál es la postura que más satisface su propio criterio docente o en qué ocasión utilizará cada una de las alternativas metodológicas.

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