Aportes de la Teoría Conductual en el Proceso de Aprendizaje (apunte)

Como se ha visto, existen numerosas aplicaciones de la teoría conductual

al proceso educativo; la asociación de estímulos, el condicionamiento, la observación y la imitación ocurren constantemente, aún sin conciencia por parte de los profesores y los alumnos. Para optimizar y aprovechar estos procesos, existen programas educativos que explícitamente, se basan en los postulados de la teoría conductual, usando los principios conductistas para favorecer el aprendizaje dentro de la sala de clases.
Joyce y Weil (1980), describen una serie de programas basados en los principios del condicionamiento operante, tales como programas de manejo de contingencias usados tanto para reducir comportamiento indeseados, como para desarrollar nuevas conductas, modelos de instrucción programada, estrategias de autocontrol y modelos de entrenamiento; también describen programas educacionales basados en el proceso del contracondicionamiento, tales como los procedimientos para reducir el estrés, programas de desensibilización para sustituir la ansiedad por la relajación (por ejemplo, ansiedad ante un examen), y programas de entrenamiento para la asertividad y la expresión honesta y directa de las emociones.
Otras aplicaciones de la teoría conductual en la sala de clases, descritas por Woolfolk y McCune (1980), incluyen el uso del refuerzo, a través de la atención del profesor; el refuerzo de conductas más deseadas, el uso del refuerzo vicario, la selección de refuerzos efectivos, el uso de señales o claves, moldeamiento de nuevas conductas, aproximación sucesiva, el uso de refuerzo negativo, el castigo, la asignación de responsabilidades grupales, programas de economía de fichas, y programas de manejo de las contingencias y de autocontrol.
A continuación, veremos con mayor profundidad, algunos de los programas mencionados anteriormente, que son de especial utilidad dentro de la sala de clases:

a) Manejo de Contingencia
El manejo de contingencias, es una de las aplicaciones de la teoría conductual al proceso educativo. Éstos se refieren al control sistemático de los refuerzos, siendo presentados en determinadas situaciones y momentos, sólo después que se ha dado la respuesta deseada. Es un procedimiento usado tanto para reducir comportamientos no deseados (Ej.: agresión), como para desarrollar nuevas conductas (Ej.: habilidades sociales), o mantener y fortalecer comportamientos deseables ya existentes.
En esta aplicación, es posible utilizar la técnica llamada economía de fichas (Token Economy). En ella, el refuerzo para desarrollar comportamientos deseados, consiste en fichas que pueden ser cambiadas o intercambiadas por cosas que tengan un valor real para la persona. Esta técnica permite que el reforzante sea el más apropiado para cada persona, porque con este sistema cada uno elige entre varios refuerzos, el que más desea.
El sistema de economía de fichas dentro de la sala de clases, puede ser implementado de tal manera, que los alumnos ganen fichas, tanto por su trabajo académico, como por su comportamiento. Además de fi chas, se pueden usar sistemas de puntajes, dinero ficticio, estrellitas, caritas felices o cualquier otra cosa. Periódicamente, se les permite a los alumnos, canjear sus fichas o puntos por un premio deseable.
Existen evidencias de la efectividad de este tipo de programas, tanto para reducir comportamientos inadecuados como para mejorar el rendimiento académico en la sala de clases. Este manejo de contingencias se desarrolla, generalmente, a través de 5 pasos o fases fundamentales:

Primera fase: Especificar el desempeño final o el comportamiento deseado
Dentro de esta fase, es importante identificar y definir cuál es el comportamiento que se desea cambiar, o cuál es la conducta que se quiere enseñar o desarrollar, especificando claramente los resultados que se espera lograr. Asimismo, se deben desarrollar formas de medir y registrar el comportamiento, a través de tablas o gráficos, que permitan, por ejemplo, registrar la cantidad de veces que el niño actúa de determinada forma durante cada día, en la semana o en el mes.

Segunda fase: Evaluar o medir el comportamiento
Durante esta fase se evalúa el comportamiento, a partir de los datos registrados en la tabla o gráfico. Al evaluar el comportamiento, s e establece una línea base con la cual se puede más tarde, comparar el desempeño de la persona, al mismo tiempo que se recoge información valiosa acerca de la naturaleza de la conducta y del contexto en que se da.

Tercera fase: Formular las contingencias
Durante esta fase, se estructura la situación o el ambiente en que se desarrollará el programa, se eligen los refuerzos y el programa de reforzamiento que se usarán, y se complementa con un plan de moldeamiento de la conducta. Esto último, se refiere al proceso gradual de reforzar conductas que se parecen cada vez más a la conducta deseada.

Cuarta fase: Instituir el programa
Esto implica modificar el ambiente, informar al alumno y mantener el programa de reforzamiento y de moldeamiento de la conducta. No siempre es necesario darle a conocer al alumno cuál es el comportamiento deseado y cuáles son los refuerzos; esto depende del tipo de conducta y del tipo de refuerzo, pero sí es necesario, que en esta fase, el profesor refuerce las conductas del alumno, siguiendo el programa que se ha fijado.

Quinta fase: Evaluar el programa
En esta fase se mide el comportamiento deseado, para ver si resultó el programa. A veces, los profesores dejan de reforzar a los alumnos por un tiempo, y evalúan si el comportamiento se sigue dando, luego vuelven a implementar el refuerzo y a medir la conducta.

b) Reducción de Ansiedad
Sobre la base del proceso de contra-condicionamiento, descrito anteriormente como uno de los procesos del condicionamiento operante, Wolpe (1977) diseñó un procedimiento para sustituir la ansiedad y la tensión por patrones de relajación, basándose en que la contracción muscular se asocia a la tensión y a la ansiedad; el aprender a relajar los músculos, debería ser una de las claves para controlar la ansiedad.
Se cree que el estrés es un fenómeno presente en todas las edades, y que puede darse a menudo en la situación educativa (Ej.: presión para rendir bien académicamente, ser evaluado y comparado con otros, compartir con gente que no se lleva bien, recibir notas, manejar a un grupo de niños que se porta mal, etc.). Lo anteriormente señalado, sirve para ayudar a los alumnos a manejar:

· La ansiedad ante las pruebas y el desempeño.

· El estrés general que produce el rol de estudiante.

· Emociones negativas como rabia, ansiedad o preocupación, que inevitablemente ocurren en la sala de clases.

· Estados subjetivos negativos, tales como temor o depresión.

· La habilidad de contactarse con la parte creativa que cada uno tiene dentro de sí.

Rol del instructor, en la reducción de la ansiedad
El procedimiento para sustituir la ansiedad y la tensión, es relativamente estructurado, y lo puede desarrollar tanto el profesor de aula, como un especialista, el que se encargará de llevar el ritmo de los ejercicios de relajación, donde se espera que progresivamente, los alumnos vayan logrando el autocontrol. No se requieren materiales especiales, pero sí es importante que se logre establecer y mantener un ambiente cálido, integrador, relajado y suficientemente cómodo; siendo probablemente lo más importante, que el instructor logre hablar en un tono de voz suave, lento, pausado y armónico, que le permita darse cuenta de las claves no verbales que van entregando los alumnos, tales como respiración, movimiento, etc., y ajustar los comentarios y las instrucciones, de acuerdo a lo que los propios estudiantes necesitan. Se puede reforzar a los alumnos cuando logran una adecuada relajación.
Esta forma de reducción del estrés, puede aplicarse a diversas situaciones dentro y fuera de la sala de clases (antes de las pruebas, presentaciones, etc.), como un método de salud mental general, que incluya una relajación diaria de aproximadamente 20 minutos; cuando alguien llega tarde o cuando está enojado. Es importante que los alumnos logren paulatinamente, ser autónomos al utilizar esta técnica, cuando identifiquen las situaciones que los estresan.
Este enfoque promueve la armonía y relajación física, mental y emocional; reduce la ansiedad, incrementa la sensación de autocontrol y poder que tienen las personas y por lo tanto, la autoestima; si los alumnos logran aprender a usar el método por sí solos, probablemente aumentarán su conciencia de sí mismos .

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