Agramatismo Dificultades en la Construcción de la Estructura Sintáctica

Existe otro tipo de personas que pueden crear buenos mensajes pero que tiene dificultades para construir oraciones gramaticalmente correctas que les permitan expresarlos. A este tipo de trastorno, que aparece cuando se lesiona el área de Broca, se le denomina AGRAMATISMO y sus dos principales alteraciones son:

dificultades estructurales y frecuentes omisiones de palabras (Menn y Obler, 1990).
Respecto a las dificultades estructurales, los agramáticos tienen problemas para colocar de manera ordenada las palabras en la oración, lo que hace que a veces intercambien los papeles gramaticales de los sustantivos expresando justamente lo opuesto de lo que quieren decir.
Esta dificultad no existe cuando el contenido semántico de los ítems léxicos indica sus papeles gramaticales, por ejemplo en la oración “El soldado disparó al árbol” (ya que necesariamente el soldado tiene que ser el sujeto y el árbol de objeto). Pero cuando los dos sustantivos son seres animados y, por tanto, ambos pueden hacer de sujeto y de predicado, como en la oración “El soldado disparó al sargento”, cometen errores de inversión de las palabras, confundiendo el sujeto y el objeto de la acción. Por otra parte, las oraciones que construyen estos pacientes son muy simples, normalmente formadas sólo por los componentes esenciales de la oración sujeto,( verbo y predicado), por lo que se trata de oraciones muy cortas que raramente sobrepasan las tres o cuatro palabras, e incluso muchas veces emplean frases holofrásticas, es decir, formadas por una sola palabra.
En un estudio realizado por Parisi (1987) con ocho sujetos agramáticos encontró que la longitud media de las oraciones emitidas por estos pacientes era de 2.18 palabras, frente a la media de 6.50 de las oraciones emitidas por los sujetos normales.
En cuanto a la omisión de palabras, los dos tipos principales de palabras que más omiten son las funciones (artículos, preposiciones, conjunciones, etc.) y los afijos (marcadores de tiempo, género, número, etc.); en cambio, no suelen tener problemas con las palabras de contenido (sustantivos, adjetivos y verbos). En consecuencia, sus construcciones son semánticamente coherentes pero sintácticamente anómalas. (Cabe mencionar que en la actualidad los Artículos pasaron a ser un adjetivo según el lenguaje a nivel internacional).
En los casos más graves sus frases no son más que una sucesión de sustantivos, adjetivos y verbos (ejemplo, “Camión Grande cayó”, es por decir “El camión grande se cayó”), similar a los telegramas, razón por la que el lenguaje de los agramáticos ha recibido denominaciones de lenguaje telegráfico. Dentro de las palabras funcionales, las más omitidas son los artículos, seguidas en orden decreciente por los verbos auxiliares, preposiciones, pronombres y conjunciones (Miceli, Mazzuchi, menn y Goodglass, 1983). En el estudio de Parisi (1987), la relación entre palabras de contenido y palabras de función era de 9.49 (nueve palabras de contenido por cada palabra de función) frente a relación de 2.01 de los sujetos normales. En cuanto a los afijos, su dificultad es especialmente marcada en las terminaciones verbales (tiempo y persona de los verbos) y, así, dicen “salta” por “saltaba” o “marchar” por “marcharon”. En cambio, los marcadores de género y número se suelen mantener bastante intactos (Caramaza y Berndt, 1985). No obstante, hay que señalar que sólo omiten estos marcadores cuando el resultado sigue siendo una palabra, pero en los casos en que la omisión da como resultado una pseudopalabra, en vez de omitir el marcador lo sustituyen por otro que no le corresponde (Miceli, Mazzuchi, Menn y Goodglass, 1983).
Se podría entender que el problema de los agramáticos radica en la incapacidad de hacer uso adecuado de las palabras funcionales, e incluso sus dificultades estructurales no serían más que otra manifestación de esa incapacidad. En este sentido, el problema para tratar con las oraciones pasivas de debería a que su construcción depende de las palabras funcionales. Sin embargo, cada vez es más admitido que se trata de dos trastornos disociables. Por un lado están los agramáticos morfológicos, que tienen dificultades con los morfemas (palabras funcionales y afijos) pero conservan la capacidad de construcción gramatical, y por otro lado están los agramáticos contruccionales, que preservan los aspectos morfológicos pero tiene dificultades para ensamblar los constituyentes de la oración, esto es, para ordenar en la secuencia correcta las palabras y construir oraciones complejas. Y los datos clínicos parecen apoyar esta interpretación ya que se han encontrado sujetos que tiene problemas con los morfemas pero que construyen correctamente las oraciones. Y pacientes que usan de manera adecuada los morfemas pero tienen dificultades para las oraciones (Berndt, 1987).
Incluso parece que las dificultades con los morfemas no es un trastorno unitario, sino que el procesamiento de las palabras funcionales y de los afijos son también disociables puesto que existen personas que manifiestan problemas con las palabras funcionales y no con los afijos y otros que tienen problemas con los afijos y no con las palabras funcionales.
Igualmente, estos trastornos de los agramáticos se pueden producir independientemente en el habla y en la escritura ya que se han encontrado casos de agramatismo en escritura y en sujetos que tiene el habla normal y el caso inverso de sujetos agramáticos en el habla que no lo son en escritura, lo que indica que los mecanismos de procesamiento sintácticos del habla son distintos a los que intervienen en la escritura, aunque probablemente estén localizados en lugares próximos del cerebro y cuando se produce una lesión suele alcanzar a ambos.
Hay otro trastorno, denominado AFASIA DE CONDUCCIÓN, que también origina dificultades en la construcción de las estructuras sintácticas, aunque por razones distintas al agramatismo. En este caso el problema se debe a una escasa capacidad de la memoria a corto plazo. Puesto que las oraciones que vamos formando al traducir las ideas al formato lingüístico se mantienen en la memoria a corto plazo durante el breve tiempo que tardamos en transcribirlas, los sujetos que, como los afásicos de conducción, tienen muy limitada la capacidad de esta memoria, pueden perder parte de la oración antes de que terminen de escribirla.
De hecho estas personas no tiene dificultades para procesar oraciones cortas, pero si las tienen cuando estas mismas oraciones se hacen más largas, aunque conserven la misma estructura sintáctica (Mitchell, 1987).

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