Afasia Dinámica Frontal Dificultades de Planificación

Existen algunas personas que presentan una lesión en el área frontal izquierda inmediatamente anterior a la zona del lenguaje y que tienen graves dificultades para planificar lo que van a decir o escribir. Aunque su lenguaje es gramaticalmente correcto y pueden repetir sucesos que han oído muchas veces o contar historias que tienen muy aprendidas, son incapaces de producir un lenguaje creativo y espontáneo.

Estas personas se quejan de que no pueden formular verbalmente sus pensamientos, de que no consiguen cristalizar el plan general de la narración. Cuando tratan de redactar algún criterio, aunque sea una simple carta, pasan mucho tiempo en el intento y al final todo se queda en unas cuantas frases estereotipadas. A este tipo de trastorno se le denomina AFASIA DINÁMICA FRONTAL, o también AFASIA MOTORA CENTRAL.
Luria, famoso neuropsicólogo soviético, fue quién más estudió la afasia dinámica frontal y la descripción que hace de un joven instructor que recibió una herida de metralleta (Luria, 1974) resume perfectamente las principales manifestaciones de este trastorno. Este sujeto, aunque conservaba la mayoría de los procesos intelectuales (leía sin dificultad y con buena comprensión lectora, memorizaba listas de palabras, resolvía problemas extremadamente complejos, analizaba analogías y silogismos, etc.), su capacidad de planificación estaba seriamente deteriorada.
“En su primera visita a nuestra clínica, el paciente se quejó de que había perdido toda espontaneidad de pensamiento. Tenía la impresión de que sus pensamientos se habían detenido; sentía un tal vacío en su cabeza que cualquier proceso intelectual activo, por ejemplo escribir una carta o mantener una conversación, le resultaba imposible. Tardaba varias horas en escribir una carta. A veces pasaba días enteros y era aún incapaz de ir más allá de unas cuantas expresiones familiares y estereotipadas. Surgía la misma dificultad al intentar formular sus propias conclusiones con respecto al pasaje que había leído. Tenía dificultad en reconocer el significado y en darle el nombre. “lo peor es que quiero sacar mis propias conclusiones, pero no puedo”, comentaba el paciente, indicando la gran dificultad que experimentaba en la formulación espontánea del pensamiento. La alteración de los procesos mentales de este paciente se manifiesta especialmente cuando se le ordenaba ejecutar tareas que precisaran un pensamiento y una narrativa espontáneos. Era capaz de describir un “grabado situacional” o una serie de grabados, pero se veía en apuros cuando se le pedía que inventara una historia o elaborara en tema general.
La intención no se plasmaba en un esquema definido y no tomaba la forma de construcciones concretas. El pensamiento aparecía fragmentado en numerosos pedazos. Así, el paciente declaraba que sólo era capaz de enumerar los elementos y detalles individuales de lo que estaba pensando, pero que no era capaz de combinarlos en una narración fluida. “es como si el material se encontrara a cierta distancia… como si todo estuviera a punto, pero en el momento en que empezaras a hablar, todo se esparciera y resultara que no había nada…”. Esta anomalía apareció claramente cuando se le pidió que escribiera una composición sobre un tema determinado que le fuera familiar. Sus frases se limitaban a expresiones fluidas normales que confieren unidad a un relato escrito. Experimentaba considerable dificultad en escribir un relato breve. Las palabras y pensamientos individuales que quería expresar estaban claros en su conciencia, pero los esquemas necesarios para constituir oraciones con que expresar esos pensamientos eran inexistentes. Así, se pasaba horas enteras por el pasillo de un lado para otro pronunciando para sí varias combinaciones de palabras, a partir de las que entonces era capaz de seleccionar las frases deseadas…” (Luria, 1974)
La afasia dinámica no es el único trastorno que impide la tarea de planificación del mensaje, sino que también aparecen dificultades en otros tipos de alteraciones, aunque por diferentes razones, ya que no es exactamente el mecanismo de planificación, el que se encuentra dañado. Así, en muchos casos de amnesia, los pacientes tienen problemas para planificar mensajes sencillamente porque no son capaces de recuperar la información de la memoria a largo plazo. O en la afasia semántica, ya que los pacientes elaboran informaciones parciales pero no consiguen integrar esas informaciones en un todo (Luria, 1974).

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