Adaptaciones Curriculares y áreas Especificas para trabajar con Personas Ciegas (apunte)

Es importante comenzar señalando que el niño que presenta deficiencia visual está en condiciones de desarrollar cualquier actividad que se enmarque dentro del contexto de una clase habitual, aunque para lograrlo el entorno que le rodea deberá realizar ciertas adaptaciones curriculares específicas que respondan a sus características individuales, con lo que se facilitará su integración. Su participación en las actividades del curso se desarrollará igual que la de sus compañeros, aunque habrá momentos en los que requiera el apoyo del educador para acceder de mejor manera a ciertas actividades que presenten un grado de dificultad mayor debido a las características de su deficiencia. Dicha

asistencia adoptará características específicas, dependiendo d e que responda a la modalidad de enseñanza específica o a la de enseñanza integrada.
En el primer caso, las ventajas son notables, ya que la adecuación de los espacios físicos, la abundancia de materiales específicos, la diversificación de las técnicas, la participación de profesores especializados, la planificación adecuada tanto de la actividad como del ocio permiten que el alumno adquiera grandes destrezas a nivel cognitivo. Pero tan grande como sus ventajas son sus deficiencias, ya que se presenta una desvinculación tanto familiar como social, además existe escasa relación entre la familia y escuela, así como también poco contacto con la realidad del entorno (la comunidad, la calle, etc.) este tipo de metodología tiende a aislar al niño, le prepara para desarrollarse eficientemente, potenciando sus capacidades para superar sus deficiencias, pero no le enseña a integrarse en el mundo o la sociedad que le rodea.
En el segundo caso, las ventajas más significativas son la atención al niño desde su nacimiento, la buena convivencia familiar, el clima de colaboración que se provoca entre la familia y la escuela, la disponibilidad ante los retos que se plantean, el poder estudiar junto a niños de la comunidad habitual e inserción en la realidad sociocultural. Los principales inconvenientes que presenta son la falta de recursos adecuados a las necesidades educativas del niño, la descoordinación entre las diversas instituciones que lo asisten, la falta de adecuación de los textos de estudio, el excesivo número de alumnos por sala de clases, la gran cantidad de alumnos con los que debe trabajar cada especialista debido a la falta de profesionales y pérdida de tiempo en los traslados a los centros educativos.
En cuanto a la adaptación curricular individualizada a la deficiencia visual hay que manifestar que, en principio, deberá armonizar los recursos personales, materiales y funcionales u organizativos, para pasar, luego, al diseño y posterior desarrollo de los objetivos, contenidos y actividades de aprendizaje y evaluación, en un espacio y un tiempo determinados. Es evidente que la intervención en áreas específicas se verá condicionada por las características propias de la deficiencia visual, en esos casos habrá que emplear determinados modelos, estrategias y estilos que adapten el ambiente, el clima social, el aprendizaje y la enseñanza. En otros casos será necesario recurrir a recursos didácticos altamente especializados como el alfabeto braille.
Por otra parte, las áreas específicas de formación del deficiente visual, al margen de las educativas de régimen general, serán preferente mente las siguientes:

a) En el caso de la ceguera:
• Afectividad/aceptación de la deficiencia
• Estimulación sensorial
• Desarrollo motor y psicomotor
• Movilidad y orientación
• Interacción con el medio
• Relaciones socioafectivas
• Juego
• Prevención de estereotipias
• Adaptación de los recursos didácticos
• Lectoescritura braille
• Motivación hacia la lectura
• Estrategias de aprendizaje:
– Cognitivas: habilidades intelectuales (lenguaje oral y escrito, elaboración de esquemas y mapas cognitivos) y técnicas de estudio (eleccióndel método más idóneo)

– Metacognitivas: planificación, regulación, evaluación y reorganización de apoyo: personales (control de ansiedad, memoria, atención, relajación, etcétera, espaciales (hábitat de trabajo) y temporales (calen dario y horario de trabajo).

• Manejo de nuevas tecnologías.

b) En el caso de cualquier otra deficiencia visual que no implique ceguera total, además de lo anterior se deberá:
• Estimular el resto visual
• Manejar ayudas ópticas
• Decidir el método lectoescritor que se utilizará.

De esta manera se podría llegar a determinar que las áreas con exclusivo contenido para niños ciegos podrían quedar reducidas a:

– Orientación y movilidad (entrenamiento sensorial, sentido de los obstáculos, memoria muscular y construcción de mapas cognitivos)

– Actividades de la vida diaria

– Dactilografía

– Estimulación visual

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