Actividades para el trabajo Semántico

Objetivos:
• Incrementar aspectos semánticos deficientes en el estudiante, para lograr una comunicación funcional.
• Estimular procesos cognitivos básicos, con la finalidad de desarrollar una competencia comunicativa.
• Aumentar la comprensión y la expresión de las relaciones semánticas y categorizaciones.
• Incrementar la comprensión y expresión de locativos, con el fin de lograr la comprensión de órdenes complejas.
• Instaurar el uso de sinónimos y antónimos, para ampliar el contenido del discurso.
• Desarrollar habilidades metalingüísticas, para la comprensión de chistes y adivinanzas, con el fin de comprender el lenguaje no literal, y de esta manera mejorar la interacción social.
• Desarrollar la comprensión de absurdos verbales.
• Estimular la atención, memoria y concentración, para aumentar los periodos de concentración y focalización durante el desarrollo de las actividades.

Aprendizaje y uso de vocabulario
Reconocimiento y Denominación de:
Nombres (objetos, animales, personas, fenómenos, situaciones, etc.)
– Acciones
– Cualidades

En la realización de estas actividades y situaciones de comunicación pueden ser múltiples los materiales a utilizar y muy diversas las experiencias o proyectos a concretar.
Cualquier tipo de actividad puede servir de pretexto para impulsar el comportamiento lingüístico. Cuanto más diferentes sean los materiales y recursos empleados, y más variadas las situaciones planteadas, más diversos y ricos serán los modelos lingüísticos que surjan de la actividad.

Actividad N° 1:
Vocabulario relativo a nombres
Nombres de cosas que observamos
Una actividad esencial consiste en nombrar lo que se ve en un determina¬do momento: (¿A ver cuántas cosas de las que vemos ahora podemos nom¬brar? Veo una mesa. ¿Qué ven ustedes?).
Conviene esta¬blecer un turno para que todos los ni¬ños participen en nombrar cosas.
La actividad se puede realizar en un principio en el interior del aula, pero también debe hacerse dentro de paseos por el interior del colegio (recreo, pasi¬llos, gimnasio, cocina…) o fuera de él (visita a lugares cercanos, al supermercado, al parque, etc…), involucrando así diversas categorías semánticas.
El niño va ampliando así el vocabulario relativo a muy diversos centros de interés. Si hay algún nom¬bre no conocido por los niños y progra¬mado como básico en relación al tema de trabajo, el profesor lo incluirá como aporte suyo o, por medio de pre-guntas, conducirá a los niños hasta su denominación.

Otra actividad similar puede ser una modificación del conocido juego: «Veo, veo, ¿qué ves?» El profesor iniciará el juego señalando un objeto y diciendo el nombre. Después los niños, irán diciendo, uno a uno, un nombre y señalando el objeto o ser a que hace referencia.

Actividad N° 2:
Denominación a partir de láminas
El profesor irá nombrando directamen¬te los elementos que aparecen en la lá¬mina y que son objeto del vocabulario, o iniciará una conversación dirigida so¬bre ella, de forma que los niños activa¬mente nombren los elementos y hablen sobre ellos.
Después de observar una foto o dibujo del animal, los niños deberán expresar algunos rasgos característicos:
– «Es un elefante. Es un animal muy grande. Tiene cuatro patas, enormes orejas y una larga trompa. Tiene la piel de color gris.»
– «Es una jirafa. Es un animal con cua¬tro patas, un cuello muy largo y cabe¬za y orejas pequeñas. Su piel es de co¬lor…, con manchas…»

Actividad N° 3:
Denominación a partir de experiencias vividas
No siempre es necesario contar con la presencia de los objetos, ya sea real o en representación gráfica, para reali¬zar actividades de denominación. Partiendo de la experiencia pasada del niño, también se pueden realizar tareas de enriquecimiento de vocabulario.
Así, por ejemplo, para ampliar nombres de alimentos no es necesario llevarlos a clase. Podemos preguntar a cada niño: «¿Qué desayunaste hoy?, ¿qué comiste ayer?, ¿qué alimento te gusta más comer? Trabajando además procesos cognitivos como atención y memoria.
Si se trabajan prendas de vestir podemos preguntarle por la ropa que tiene en su closet; qué se pone para estar en el colegio o dormir. Y así generando demás situaciones para trabajar.

Actividad N° 4:
Vocabulario relativo a cualidades
Cualidades opuestas
Con niños pequeños es conveniente usar la técnica de oposición y utilizar pares de términos opuestos:
– «Esta madera es rugosa.» «Esta hoja es… lisa.»
– «Este lápiz es largo.» «Este lápiz es… corto.»
-«Esta tela es suave.» «Esta piedra es… áspera.»
– «Esta mano está seca.» «Esta mano está… mojada.»
– «Esta goma es ancha.» «Esta goma es… estrecha.»
– «Este libro es grande.» «Este libro es… pequeño.»

Actividad N° 5:
Cualidades similares
En otras ocasiones interesará observar cualidades similares:
– «Esta pelota es roja. ¿Ven otras cosas de color rojo?» Pedir que respondan con la estructura completa: «El lápiz rojo, la pelota roja, el chaleco rojo…»
– «Esta caja tiene forma cuadrada. ¿Ven algo cuadrado en la clase?» «La ventana es cuadrada, esta mesa es cuadrada…»
Insistir siempre en la respuesta según el patrón: sustantivo + adjetivo.

Actividad N° 6:
Cualidades no físicas
Progresivamente se ampliará el voca¬bulario hacia otras cualidades relati¬vas a otros sentidos, a personas y accio¬nes (alegre, rápido, agradable…) y se introducirán matices entre los extre¬mos opuestos: mediano, templado, cálido, tibio…
Es importante también la utilización de los adjetivos dentro de frases más amplias, donde adquieren una signifi¬cación más completa, al mismo tiempo que se le van suministrando al niño modelos de estructuras lingüísticas.
– «El plato caliente estaba sobre la mesa redonda.»
– «El viejo árbol estaba cubierto de ho¬jas secas»…

Actividad N° 7:
Cualidades referidas al tamaño
El vocabulario referido a tamaños rela¬tivos requiere unas actividades especí¬ficas graduadas para su mejor com¬prensión y utilización:
– Presentar un objeto a los niños: «Esta piedra es grande.» A continuación mostrar otra mayor: «¿Y esta piedra cómo es? Esta piedra es más grande todavía.»
De forma similar se puede hacer con pequeño y más pequeño. Los niños deberán describir el tama¬ño relativo a varios objetos utilizando los términos: pequeño-grande-más pequeño-más grande.
– Realizar comparaciones entre los ta¬maños relativos de tres objetos, siguiendo las estructuras: «Es la más grande.» «Es la más pequeña.» «Es más grande que…, pero más pequeña que…»
– Si el profesor dispone de series de ob¬jetos de tamaños diferentes o repre¬sentados en cartulinas, puede reali¬zar con los niños juegos de utilización del lenguaje relativo a seriaciones:
«Señálame la casa más grande.» «Dame la casa más pequeña.» «Elige una casa más grande que ésta.» «En¬séñame una casa más pequeña que ésta, pero más grande que esta otra.» «Señálame todas las que sean más pequeñas que ésta.»

Actividad N° 8:
Vocabulario relativo a acciones
¿Para qué sirve?

El profesor pregunta a los niños:, «¿Para qué sirve… (el cuchillo)?»
Los alumnos deben responder con la estructura: «El… (cuchillo) sirve para… (cortar).»
Las respuestas pueden ser variadas, utilizando diversos verbos.
Es importante que respeten la estruc¬tura («El… sirve para…») y que la acción nombrada sea adecuada al sujeto que la realiza:
– «¿Para qué sirven los ojos?» – Los ojos sirven para…
– «¿Para qué sirven los pies?» – Los pies sirven para…
– «¿Para qué sirve la nariz?» – La nariz sirve para…
– «¿Para qué sirve la boca?» – La boca sirve para…
-«¿Para qué sirven las orejas?» – Las orejas sirven para…
– «¿Para qué sirve un lápiz?» – Un lápiz sirve para…
– «¿Para qué sirve una pelota?» – Una pelota sirve para…
– «¿Para qué sirve un vaso?» – Un vaso sirve para…
– «¿Para qué sirve una mesa?» – Una mesa sirve para…
– «¿Para qué sirve un cuchara?» – Una cuchara sirve para…
– «¿Para qué sirve una cama?» – Una cama sirve para…

Actividad N° 9:
Vocabulario relativo a acciones en tiempo presente
¿Qué hace…?
Con la estructura anterior el niño debe utilizar el verbo en infinitivo. Para fa-miliarizarse con el manejo del tiempo presente, el profesor mostrará a los ni¬ños una lámina o dibujo y hará esta pregunta:
-«¿Qué hace el… (niño)?» – El… (niño juega).
– «¿Qué hace el… (perro)?» – El… (perro come).
– «¿Qué hace la… (señora)?» – La… (se¬ñora compra pan).
– «¿Qué hace el guardia?» – El guardia levanta el brazo.
– «¿Qué hace…?»
Se irán nombrando así todas las accio¬nes que aparecen en la lámina junto con el sujeto que las realiza.

El juego de las órdenes
Otra actividad en que han de utilizarse correctamente verbos diversos es en «el juego de las órdenes». Se pueden formar equipos y realizar diversas variantes:
– Un jugador del equipo A da una serie de órdenes (no más de tres) a un juga¬dor del equipo B, quien ha de reali¬zarlas correctamente. Por ejemplo: «Levántate y borra la pizarra.» «Pon las manos sobre la cabeza»…
– Un jugador del equipo A da una serie de órdenes al oído del jugador del equipo B, quien ha de realizarlas y, después de terminar, expresar en alto las órdenes que recibió. El resto de la clase dirá si las ha realizado co¬rrectamente.
– Un jugador del equipo A realiza una serie de actividades. El jugador del equipo B ha de observar atentamente y decir en voz alta las órdenes nece¬sarias para que vuelva a repetir exac¬tamente lo que había hecho.

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